¿Cuántos sabemos reconocer un alcornoque, un roble, una encina, un olivo, un chopo, una jara o un fresno? ¿Sabemos qué plantas recogemos, las que tantas veces pisamos? ¿Y los pájaros que se cruzan? ¿Vamos más allá de gorriones, mirlos, estorninos, cigüeñas y golondrinas? […] No pretendo reducirlo todo a los nombres. Pero es importante aprender a nombrar y reconocer para conservar y cuidar.
Ana Gallego Cuiñas, profesora e investigadora. Foto: internet.
La catedrática española Ana Gallego Cuiñas explora las condiciones actuales de la literatura, en las que el libro ya no está en el centro.Y examina por qué Borges es el segundo autor, luego de Shakespeare, en la consulta digital global.Señala que la literatura conquista lectores en espacios festivos y comunitarios.
El cortejo fúnebre que conduce los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera desde Alicante hasta el Monasterio de El Escorial, iluminado por las llamaradas de las hogueras y por los hachones.HERMES PATO / EFE
‘Presentes’, el viaje de Paco Cerdà a la cultura de la muerte y la mitificación del falangista José Antonio | Babelia | EL PAÍS
El escritor valenciano relata “la épica siniestra fascista” del traslado a hombros de los restos del político desde Alicante a El Escorial junto a “las voces olvidadas en la primera posguerra” en su nuevo libro
Está ahí, yacente frente al altar, orlado de nombres pomposos, rehén de unos laureles que alejan y mortifican. Y sin embargo, perforando la neblina de este amanecer marino que arrulla a Alicante entre volteos tristes de campana, en las calles agitadas por la muchedumbre y dentro de esta iglesia solo resuena un nombre humilde, común, pequeño: José Antonio.
Para que el pueblo idealice a José Antonio, el candidato al que casi nadie votó medio año antes de ser fusilado. Para que nadie —nadie más que el poder instituido, nadie más que Él, demiurgo del drama, titiritero de marionetas azules— se adueñe, tergiverse y manipule la figura de José Antonio, el pionero del fascismo español, el jefe nacional de la Falange, el enemigo del Frente Popular, el azote de la República, el gran desconocido al que todos van a desconocer. Aquel joven serio, tímido, apasionado, impulsivo, elegante, exigente, recio, orgullosísimo, culto, inteligente, perfeccionista, sarcástico hasta lo hiriente, carismático, seductor, admirado, reverenciado, idolatrado. Mesiánico. Un joven ambicioso con un concepto trágico de la vida: el destino, el sacrificio, la misión.
Es la noche más cruda del cortejo. El cielo está despejado y el altiplano manchego deja libre el vuelo al viento gélido de la madrugada. La escarcha se intuye en las capas de la Guardia Civil y en sus tricornios charolados. Los falangistas mantienen las mangas subidas. Algunos se han desmayado, han sido atendidos en las ambulancias, han continuado. Hay voluntad de épica en este peregrinar oscuro entre llanuras. Van ateridas las manos que sostienen las antorchas, agotados los hombros que se aprietan a la madera. La escarcha se oye crujir bajo los pies. El féretro está emblanquecido por diminutos hielos. El silencio se ahonda, las siluetas ya no son más que espectros. Nunca fue el paso de un hombre tan impresionante, escribe Samuel Ros, como tu paso, José Antonio, a hombros de tus camaradas en esa hora, todavía en tinieblas, en que la oscuridad se agarra al filo del amanecer y el viento helado se ciñe a todo el cuerpo.
La depuración de libros avanza. Durante toda la guerra, y una vez acabada, ha habido quemas de libros. Auténticos bibliocaustos. Aquelarres de ira donde el fuego ha querido borrar ideas, silenciar herejes; secar el veneno.
Lo dice el BOE: Durante varias décadas, el Magisterio ha estado influido y casi monopolizado por ideologías e instituciones disolventes, y es hora de extirpar de raíz esas falsas doctrinas que, con sus apóstoles, han sido los principales factores de la trágica situación a que fue llevada nuestra patria. También lo ha dicho José María Pemán, más metafórico y certero en su amenaza: No se volverá a tolerar, ni menos a proteger y subvencionar, a los envenenadores del alma popular. Y es así como han nacido las comisiones depuradoras del magisterio. Vigilar y castigar: es el nuevo panóptico social, base de la alquimia que obtiene pureza ideológica, elixir vivificante de todo régimen dictatorial.
La capacidad de crear un imaginario colectivo que conecte con los lectores define a los buenos superventas. El éxito de autores como María Dueñas, Julia Navarro, Ildefonso Falcones, Lorenzo Silva o Dolores Redondo demuestra que el fenómeno sigue su curso con el apoyo imparable del público y pese al desdén de la crítica. Escritores, editores, libreros y académicos diseccionan las claves
Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida.
Para mí, el último motivo de asombro, quizá el más grande, es esta nueva y extendida idea de que estos novelistas son “novelistas experimentales” y que sus obras son trabajos de laboratorio. ¿Por q…
Origen: Los novelistas experimentales, Nathalie Sarraute – Calle del Orco
P.: ¿Se guía usted por algún principio particular para dar nombre a sus personajes?
R.: Tengo dos métodos. El primero es recurrir a los nombres de mis abuelos, mis bisabuelos, etcétera. Otorgarles una especie… no diré de inmortalidad, pero… ése es uno de los métodos. El otro es emplear nombres que me llaman la atención. Por ejemplo, uno de los personajes de mis cuentos se llama Yarmolinsky, porque el nombre me llamaba la atención. Es un nombre extraño, ¿no es cierto? Otro personaje se llama Red Scharlach porque Scharlach significa ‘escarlata’ en alemán, y él es un asesino. Red Scharlach: Rojo Escarlata. Dos veces rojo.
Jorge Luis Borges
Entrevista con Jorge Luis Borges (“The Paris Review”. 1953-1983)
Podrías ver un ángel en cualquier momento y en cualquier lugar. Claro que tendrías que abrir los ojos hacia algo así como un segundo nivel, pero no es tan difícil. Todo ese asunto acerca de qué es realidad y qué no nunca fue resuelto y es probable que no lo sea nunca. Así es que no me importa estar muy definida con respecto a cualquier cosa. Tengo un montón de bordes llamados Quizás y casi ninguno que pueda llamarse Certeza. Eso para mí, no para otras personas. Hay un lugar en el que simplemente no podés entrar, no del todo al menos: la cabeza de los demás.
Y con esto te dejo. No me importa cuántos ángeles pueden bailar en la cabeza de un alfiler. Me basta con saber que para alguna gente ellos existen y que bailan.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)