La inutilidad de los libros. Roberto Art

Me escribe un lector:

«Me interesaría muchísimo que Ud. escribiera algunas notas sobre los libros que deberían leer los jóvenes, para que aprendan y se formen un concepto claro, amplio, de la existencia (no exceptuando, claro está, la experiencia propia de la vida)».

NO LE PIDE NADA EL CUERPO…

No le pide nada a usted el cuerpo, querido lector. Pero ¿en dónde vive? ¿Cree usted acaso, por un minuto, que los libros le enseñarán a formarse «un concepto claro y amplio de la existencia»? Está equivocado, amigo; equivocado hasta decir basta. Lo que hacen los libros es desgraciarlo al hombre, créalo. No conozco un solo hombre feliz que lea. Y tengo amigos de todas las edades. Todos los individuos de existencia más o menos complicada que he conocido habían leído. Leído, desgraciadamente, mucho.

Si hubiera un libro que enseñara, fíjese bien, si hubiera un libro que enseñara a formarse un concepto claro y amplio de la existencia, ese libro estaría en todas las manos, en todas las escuelas, en todas las universidades; no habría hogar que, en estante de honor, no tuviera ese libro que usted pide. ¿Se da cuenta?

No se ha dado usted cuenta todavía de que si la gente lee, es porque espera encontrar la verdad en los libros. Y lo más que puede encontrarse en un libro es la verdad del autor, no la verdad de todos los hombres. Y esa verdad es relativa… esa verdad es tan chiquita… que es necesario leer muchos libros para aprender a despreciarlos.

LOS LIBROS Y LA VERDAD

Calcule usted que en Alemania se publican anualmente más o menos 10 000 libros, que abarcan todos los géneros de la especulación literaria; en París ocurre lo mismo; en Londres, ídem; en Nueva York, igual.

Piense esto:

Si cada libro contuviera una verdad, una sola verdad nueva en la superficie de la tierra, el grado de civilización moral que habrían alcanzado los hombres sería incalculable. ¿No es así? Ahora bien, piense usted que los hombres de esas naciones cultas, Alemania, Inglaterra, Francia, están actualmente discutiendo la reducción de armamentos (no confundir con supresión). Ahora bien, sea un momento sensato usted. ¿Para qué sirve esa cultura de diez mil libros por nación, volcada anualmente sobre la cabeza de los habitantes de esas tierras? ¿Para qué sirve esa cultura, si en el año 1930, después de una guerra catastrófica como la de 1914, se discute un problema que debía causar espanto?

¿Para qué han servido los libros, puede decirme usted? Yo, con toda sinceridad, le declaro que ignoro para qué sirven los libros. Que ignoro para qué sirve la obra de un señor Ricardo Rojas, de un señor Leopoldo Lugones, de un señor Capdevilla, para circunscribirme a este país.

Roberto Art

Texto completo: http://bit.ly/2KaSfqq

(A través de «Isaias Garde»)

Publicado en El oficio de lector, Lecturas | Etiquetado | 2 comentarios

Los peores inicios de novelas jamás escritos

De noches a remojo

La primera vez que la frase «Era una noche oscura y tormentosa» apareció impresa en un texto fue en 1809, entre las páginas de la novela Una historia de Nueva York de Washington Irving, el escritor estadounidense que alumbraría los famosos cuentos «La leyenda de Sleepy Hollow» y

Origen: – Los peores inicios de novelas jamás escritos

Publicado en El oficio de creador, El oficio de lector | Etiquetado | Deja un comentario

Joan Margarit. Lecciones sobre poesía y IV. El proceso milagroso

Hay que empezar a sacar eso (la intimidad del poeta), llevarlo a la superficie, que lo reciban las palabras y que las palabras no lo estropeen. Tienes que saber manejar el lenguaje para transportar eso con palabras a alguien que no conoces. Y luego que este alguien coja el papel con palabras, lo ponga en el atril de su instrumento y toque aquella partitura, que lea el poema. Y el final de este proceso, si el poema es bueno, y el lector tiene un instrumento y sabe tocarlo, el lector mira aquello y dice: «Este soy yo». Qué tranquilidad. Qué consuelo. Es un proceso milagroso.

Joan Margarit

Joan Margarit

Publicado en El oficio de creador, Tecnica literaria | Etiquetado | Deja un comentario

Cuaderno de poemas. «A veces el silencio». Hamlet Lima Quintana

A veces el silencio
es la palabra justa,
la que enciende las luces,
la que mejor se escucha,
la que place o se sufre
cargada de milenios,
la que otorga hermosura,
la flor del pensamiento.

En ese momento
de la clara armonía,
de la mejor tristeza,
de la entera alegría.
Es el gran fundamento
que ronda a la grandeza:
tu palabra y la mía
habitan el silencio.

Por eso la palabra
debe ser pronunciada
como una ceremonia
con aire de campanas,
una fiesta del alma,
farol del pensamiento,
porque fue generada
por el mejor silencio.

Hamlet Lima Quintana

Hamlet Lima Quintana

Publicado en Colección de textos literarios o no | Etiquetado | 1 comentario

Ventana a YouTube. Beethoven. Sonata para piano nº 14 en Do ♯ menor, Opus 27 n.º 2 – I. Adagio sostenuto. Daniel Barenboim

Publicado en Música, YouTube | Etiquetado , | Deja un comentario

Libros – Book

(A través de «Libripedia»)

Publicado en Sin categoria | Etiquetado | Deja un comentario

Álbum de librerías incompleto. 121

Librería Page One, Pekín

Publicado en Librerías | Etiquetado | 1 comentario

Lo «visceral» y «gamberro» como cualidades literarias

pessoa-k87f-620x34940abc

«Retrato de Fernando Pessoa» (1964), de José de Almada Negreiros. Foto: MUSEU CALOUSTE GULBENKIAN

Se da gran valor a la capacidad de las palabras para cortar, hendir, taladrar, golpear… pero la literatura es más grande que todo eso

Andrés Ibáñez

Origen: Lo «visceral» y «gamberro» como cualidades literarias

Publicado en El oficio de lector | Etiquetado , | Deja un comentario

Las lecturas de Ricardo Piglia

Mis lecturas en los últimos meses (sobre todo Joyce y Brecht) me confirman que llevo cinco años de “atraso” (por lo menos) respecto del resto de mi generación. Leo siempre a destiempo y esa lectura es muy productiva, trabajo siempre los libros fuera de contexto, en otras relaciones ligadas a mi propio ritmo y no al aire de la época. Por ejemplo, en Brecht me interesan los ensayos y no el teatro, y en Joyce busco sus formas más clásicas y no tengo nada que ver con el fluir de conciencia que hace estragos en mis contemporáneos. Ser de vanguardia es estar a destiempo, en un presente que no es de todos.

Ricardo Piglia. Los diarios de Emilio Renzi
Publicado en El oficio de lector | Etiquetado | 1 comentario

Por falta de uso, la RAE jubiló unas 2800 palabras: cuáles son y por qué

Hace un siglo era posible buscarlos en el diccionario, pero ahora están oficialmente fallecidos. Son casi tres mil términos que fueron eliminados. El Instituto Cervantes les dedica una exposición.

Origen: Por falta de uso, la RAE jubiló unas 2800 palabras: cuáles son y por qué – 10/06/2019 – Clarín.com

Publicado en Información, Lengua | Etiquetado | Deja un comentario