La melancolía es un color que no es demasiado desagradable. La melancolía es un territorio donde crecen las canciones, es la caída de la tarde, es una pareja que está empezando a perder la pasión pero que se quiere mucho. Son unas canas que aparecen. La melancolía es el territorio de la poesía; no le tengo el menor miedo, vivo ahí desde hace mucho tiempo.
La palabra está antes y espera la llegada del cuerpo. La palabra continúa después, cuando el cuerpo ya se fue, a la espera de otro cuerpo que la despierte. Cada época abre una nueva boca a la poesía. Lo nuevo debe ser nombrado y lo viejo debe cambiar otra vez a nuevo.
Todo poema de T.S. Eliot nace a partir de una intensa crisis personal. Una corriente emocional está presente siempre en el fondo de todas sus creaciones.
La tarea del arte es esa, transformar todo eso que nos ocurre continuamente, transformar todo eso en símbolos, transformarlo en música… transformarlo para que pueda perdurar en la memoria de los hombres, ese es nuestro deber, debemos cumplir con el sino nos sentimos muy desdichados, en el caso del escritor o en el caso de todo artista tiene el deber de transmutar todo eso en símbolos y esos símbolos pueden ser, imagino, pueden ser colores, pueden ser formas, pueden ser sonidos… y en el caso del poeta, son sonidos y también son palabras, fábulas, relatos… poesías. Quiero decir, que la tarea del poeta es continua, porque no se trata de trabajar de tal hora a tal hora, uno continuamente está recibiendo algo del mundo externo y todo eso tiene que ser transmutado y en cualquier momento de puede llegar esa revelación, el poeta no descansa, está trabajando continuamente, hasta cuando sueña, trabaja, además la vida del escritor es una vida solitaria, uno cree estar solo y al cabo de los años, si los astros son propicios, uno descubre que uno está al centro de una especie de vasto círculo de amigos invisibles, de amigos que uno no conocerá nunca físicamente pero que lo quieren a uno y eso es una recompensa más que suficiente
Una selección de títulos por género escogidos por especialistas… y los consejos de lectores como Almodóvar, Grande-Marlaska, Nazario, Aura Garrido o Luz Casal
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)