Jarry murió el 1º de Noviembre, y el 3 nos reunimos unas cincuenta personas para acompañar su entierro. Los rostros no estaban muy tristes y solamente Fagus, Thadée Natanson y Octave Mirbeau tenían…
Yo, que hubiera dado un año de mi vida por pasar una hora con Adriano, una semana de mi vida por conocer a Thomas Mann o a Piranesi, un día por Octave Pirmez, y que no renunciaría por nada del mundo al privilegio de haber sido recibida por Virginia Woolf – escritora a la que admiro, es cierto, pero que en el fondo no es de mis más caros autores-, no llego a comprender que, mientras está con vida un ser humano por el que uno se interesa, no se aproveche la oportunidad de acercarse a él, o por lo menos de mantener correspondencia, aun a riesgo de que un encuentro pueda perturbarnos o decepcionarnos, según la idea que nos hubiéramos hecho. ¡Qué suerte sería entonces poder rectificar nuestra impresión, y pasar de una interpretación menos veraz a otra debidamente corregida!.
Joan Didion, retratada en su apartamento del alto Manhattan en enero de 2003.Neville Elder (Corbis via Getty Images)
La Biblioteca Pública de Nueva York atesora los papeles de la autora, incluido el material que nutre un libro con material inédito. Su salida ha reabierto en Estados Unidos el debate sobre la gestión de los legados literarios
La escritora Sarah Bernstein, autora de ‘Manual para la obediencia’. / Alice Meikle
Sarah Bernstein, la frágil realidad
Tras entrar en la prestigiosa lista ‘Granta’ de mejores jóvenes narradores con su primera novela, la autora de origen canadiense fue finalista del Booker Internacional con la segunda, ‘Manual para la inocencia’, una historia de un lirismo evocador y angustioso en la que cuestiona la relación entre el cuidado y el control
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)