Julio Cortázar y Carol Dunlop durante su viaje en una fotografía incluida en su libro «Los autonautas de la cosmopista». Fondo Aurora Bernárdez, CGAI
“Los autonautas de la cosmopista”, el último libro que el autor de “Rayuela” publicó en vida, es un loco diario de viaje que se nutre de distintos géneros discursivos y literarios, con el complemento de fotografías, dibujos y hasta la reproducción de los tickets de peaje de autopista
Si hubiera podido escoger, probablemente ahora sería un caballero rural belga, de salud de hierro, solterón, asiduo a burdeles de Bruselas, lector de novelas policiales, y que derrocharía, con sentido común una riqueza acumulada durante generaciones. (…) Pero soy chileno, de clase media baja y vida bastante nómada, y probablemente lo único que podía hacer era convertirme en escritor, acceder como escritor y sobre todo como lector a una riqueza imaginaria, ingresar como escritor y como lector en una orden de caballería que creía llena de jóvenes, digamos, temerarios, y en la que finalmente, ahora, a los 48 años, me encuentro solo.
La mayor parte de lo que escribes a lo largo de tu vida no se publica (con voluntad íntima o instrumental, o no). La mayor parte de tus proyectos no se hacen realidad. Constituyen el gran fondo del iceberg, lo que sostiene ese fragmento que sí es legible. Sus cimientos.
R.: Antes de la publicación, y realizadas por personas cuyo juicio respetas, sí son de ayuda. Pero una vez has publicado lo que tienes entre manos, lo único que quieres leer o escuchar son alabanzas. Lo que no sea eso es un aburrimiento, y estoy dispuesto a darle cincuenta dólares si me presenta a un escritor que pueda decir con sinceridad que las remilgadas reseñas y la condescendencia de los críticos le ayudaron en algo, No quiero decir que no haya que prestar atención a algunos críticos profesionales, pero pocos de los buenos realizan crítica literaria de manera regular. Si de algo estoy convencido es de que uno debe curtirse para que no le afecten las opiniones ajenas. He sido y sigo siendo objeto de considerables ataques, algunos de ellos absolutamente personales, pero ya no me afectan: he conseguido leer las calumnias más ultrajantes sobre mí sin inmutarme. Y en este sentido puedo dar un consejo importante: no hay que molestarse jamás en responder a un crítico, jamás. Escribe mentalmente la carta al director, pero nunca la pongas negro sobre blanco.
Truman Capote
Entrevista con Truman Capote (“The Paris Review”. 1953-1983)
Escribíamos versos por necesidad como quien respira tras contener la respiración un minuto escribíamos versos donde se decía todo y no se decía nada yo los leía y me dormía con ellos en la boca y con Bukowski o Juarroz o con Bolaño y Cortázar rodeando las esquinas de mi cama los mezclabámos con alcohol y creíamos en ellos con la misma fe a la que se agarra el condenado esperando la llamada del alcaide de la prisión los maullábamos en las noches de celo los consumíamos con fiebre a cucharadas otras veces escribíamos versos como quien recita los ríos de la cornisa cantábrica titubeando los pronunciábamos y los interrumpía continuamente el ruido ajeno de una respiración y escondidos en ellos
las palabras aún envueltas en su caja en celofán
¿qué haremos con ellos?
versos para el ebay versos de segunda mano versos para comerciar versos en subasta
Antes de que acabe la @FLMadrid me ha venido a la cabeza una pieza en la que nos fijábamos en a quiénes dedican los libros los escritores.Por aquí desfilan @lgm_com , Almudena, Saramago, Rivas, García Márquez… y entrevistamos a Ana María Matute. Un lujo. #Dedicatoriaspic.twitter.com/VgRl4r4AGR
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)