La escritora Sarah Bernstein, autora de ‘Manual para la obediencia’. / Alice Meikle
Sarah Bernstein, la frágil realidad
Tras entrar en la prestigiosa lista ‘Granta’ de mejores jóvenes narradores con su primera novela, la autora de origen canadiense fue finalista del Booker Internacional con la segunda, ‘Manual para la inocencia’, una historia de un lirismo evocador y angustioso en la que cuestiona la relación entre el cuidado y el control
No hay oficio que haya soportado tantas muertes en lo que va de siglo. Y no sólo de las duras, las reales, sino también de las simbólicas y las grandilocuentes, las que se gustan en la crueldad de ver agostada la que hasta hace poco era la única fórmula civilizada…
Hay un texto de Kafka que se llama «El silencio de las sirenas» en el cual se dice que hay algo más terrible que el canto de la sirenas, y que ese algo es su silencio; que muchos lograron escapar del canto de las sirenas, pero que muy pocos, por no decir ninguno, son los que lograron hacerlo de su silencio.
Podemos decir que Don Quijote sale una y otra vez de su pueblo de la Mancha, para dejar de oír no el canto, sino el silencio de las sirenas..
La función incalculable de ciertos libros en una vida todavía porosa, atenta, expectante. Pienso en la Anthologie des Poètes de la NRF que compré en 1939 (quizá antes) y fue en seguida un eje de ve…
Esta pregunta no se relaciona con la lógica. Concierne, sin dudas, a la ética. Desde el punto de vista lógico la pregunta es una cinta de Moebius que contiene en sí misma la respuesta. Para el escritor, la creación no solamente es el resultado de una elección sino una forma de vida. La fórmula interrogativa “por qué” es una parte constitutiva de la “vida” y al igual que no se puede concebir una solución a la razón de vivir, tampoco se encuentra razón al acto de escribir.
Sin embargo, desde el punto de vista de la ética, es una pregunta que despierta un poco la nostalgia. Es innegable que hubo un período, lleno de esperanza, en que esta pregunta era posible (independientemente de la posibilidad de respuesta). Pero al atravesar una época, que es como un vehículo pesado con exceso de carga, el escritor ha conocido la decepción y se ha vuelto más modesto. Ante la posibilidad de bailar mal con la muerte, bailar bien es al menos un consuelo. En el sueño, el viajero quimérico que cruza la frontera sueña…
Para borrarse y convertirse en música o en muerte t iene uno que existir, ser uno. estar de pie en el mundo, compartir la múltiple estatura del misterio.
En el olvido de la humanidad está la sinfonía de todas nuestras muertes.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)