Mario Aznar, un inteligente debut entre Vila-Matas y ‘Rebeca’
‘Too late’ es la ópera prima del crítico y profesor murciano, uno de esos libros que merecerían el calificativo de “artefacto” si no fuera porque a estas alturas da pereza utilizarlo
Podría decir que mi patria es la literatura, cosa que suena muy elegante. pero sería mentira. La literatura no es una patria; es un oficio, una artesanía, una quimera, una nube poderosa.
A la vista de un libro erudito. No somos de esos que solo llegan a tener ideas entre libros, por impulso de libros: estamos acostumbrados a pensar al aire libre, andando, saltando, subiendo, bailan…
P.: Hoy en día el proceso de escritura despierta mucho interés. Me pregunto si querría usted hablar un poco más de sus hábitos a la hora de escribir poesía. He oído decir que la compone a máquina.
R.: No siempre. Escribí buena parte de mi nueva obra de teatro, El viejo estadista, con lápiz y papel, sin pulir nada. Luego la pasé yo mismo a máquina antes de dársela a leer a mi mujer. Cuando paso a máquina yo, introduzco cambios bastante considerables. Aunque tanto da que escriba a mano o a máquina, cualquier composición un poco larga, como una obra de teatro, me exige una rutina horaria, por ejemplo de diez a una. He descubierto que tres horas al día es lo máximo que puedo dedicar a la composición en sí. Después quizá pulo algunos detalles. Al principio me encontraba con que a veces quería seguir escribiendo un rato más, pero cuando al día siguiente veía el resultado comprobaba que lo escrito tras esas primeras tres horas nunca era satisfactorio. Es mucho mejor parar y ponerse a pensar en otra cosa completamente distinta.
T. S. Eliot
Entrevista con T.S. Eliot (“The Paris Review”. 1953-1983)
1 El ritmo de lo escrito es el ritmo del que escribe, y el texto, el poema, en parte mecanismo verbal, en parte sistema de correspondencias, es con el mundo una sola entidad. 2 La forma equivale a convicción interna, y la letra la emplea con vistas a proveer al mundo de significados, y aun para el Significado, y aun para subyugarlo con el prejuicio de que la palabra traduce y vierte lo ideado. 3 Lenguaje y estilo penosamente edifican jerarquías, y al lograrlo el mundo queda en suspenso, extático, aunque luego el producto se descompone, su linaje se vulgariza, suena escarnecido y degradado como fofa, mustia potencia, y las líneas mejores, las ejemplares y musicales tiradas, apenas si sobreviven como detrás de un vidrio, burla y tedio, ¡oh pobre Olimpo! 4 ¿Campos donde el que más despoja es el que avanza? ¿Trampa y recompensas para los que perseveran enfermizamente atentos a apoderarse de la totalidad atreviéndose a lo banal absoluto de escribir «Cierren esa puerta», o «Quisiera dormir»? Cuanto trace la escritura será interpretado, obtendrá respuesta, como a los piadosos se les permite orar según les plazca, convencidos de que Dios escucha y lee hasta las pisadas de una hormiga.
Todo poema encuentra a su lector. La poesía siempre regresa o, más bien, siempre está ahí. No es un adorno: es historia, revelación, transgresión, diversidad, política, celebración o indignación… Es un modo de ver el mundo y el mundo es muchos mundos. Cada uno de los lectores tiene el propio. A veces la poesía refuta el nuestro o nos consuela de él; nos disgusta o nos alegra. Cada poema es un complejo sistema de operaciones que nos hace pensar a quienes lo leemos: mirarnos en él, reconocernos aun en nuestras diferencias, es también su propósito. No puede sernos indiferente porque habla de nosotros, con nosotros y también, cuando da en el blanco, por nosotros.A partir de este número se publicarán poetas conocidos, como la afirmación de un gusto, el saludo a una tradición. Pero también publicaremos a jóvenespoetas o a poetas distintos de nuestro gusto. Es una ruta en la que podemos equivocarnos, pero no por ello dejaremos de andar ese camino y deseamos que nos acompañen. La poesía es para todos siempre que todos creamosque no hay una sola vía. ~
Esta es la primera biblioteca pública del continente americano. Está en Puebla (México). La fundó el obispo español Juan de Palafox, quien donó sus 5.000 libros con la condición de que cualquier persona los pudiera consultar. pic.twitter.com/UdW7v7ny2n
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)