Quería invitarles a ustedes a que lean una “novelita” de no llega a cien páginas que se titula ‘Prontos, listos, ya’, de la escritora uruguaya Inés Bortagaray
Aquí les traigo una de esas historias que, a simple vista, puede parecer carente de interés. Una de esas ‘road movie’ que tanto se estilan en el cine
1. Leer por primera vez un gran libro en la edad madura es un placer extraordinario: diferente (pero no se puede decir que sea mayor o menor) que el de haberlo leído en la juventud.
2. Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos.
3. Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual.
4. Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera.
5. Toda lectura de un clásico es en realidad una relectura.
6. Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.
7. Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o en las culturas que han atravesado.
8. Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos,pero que la obra se sacude continuamente de encima.
9. Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad.
10. Se llama clásico a un libro que se configura como equivalente del universo, a semejanza de los antiguos talismanes.
11. Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él.
12. Un clásico es un libro que está antes que otros clásicos; pero quien haya leído primero los otros y después lee aquél, reconoce en seguida su lugar en la genealogía.
13. Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a categoría de ruido de fondo, pero al mismo tiempo no puede prescindir de ese ruido de fondo.
14. Es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone.
Tres años después de reunir su poesía en el volumen de ‘Corpórea’ y después de publicar hace un año ‘Los íntimos’, un diario de carácter ensayístico, texto íntimo y…
Si alguien me preguntara por qué escribo también le diría lo que dicen otros:
1.- Escribir es contar una verdad, aunque esté encubierta por muchas mentiras (Elvira Lindo).
2.- Sólo escribo porque escribir me ayuda a pensar (Macedonio Fernández).
3.- Escribir es una defensa contra las ofensas de la vida (Cesare Pavese).
4.- Cualquier relato, aderezado con un poco de imaginación, puede ser interesante (Pío Baroja).
5.- Uno no escribe para ganar dinero o caer bien a la gente, sino porque intenta curarse, porque está infectado, porque lo ha ganado la tristeza (Ricardo Menéndez Salmón).
6.- Escribir no es más que tomar la materia prima de la realidad y convertirla en literatura para hacerla más digerible (Juan José Millás).
7.- El escritor es un asesino o un dios sin escrúpulos (Nieves Vázquez Recio).
8.- Escribir: encender una lámpara que será vista desde lejos por unos ojos que no vemos (J. M. Bonet).
9.- Escribo por el placer de desaparecer (Francisco Umbral).
La investigación literaria de Javier Cercas sobre el Papa Francisco y los entresijos del Vaticano se impone en una votación en la que han participado 66 expertos. Le siguen los cuentos de Samanta Schweblin y Cristina Fernández Cubas en una lista con 50 títulos para todos los gustos.
Uno escribe porque está desajustado con la vida. Esto no supone ningún privilegio ni garantiza una profundidad, es una grieta entre la experiencia y el sentido, no entiendo cómo se produce y de dónde viene ese pensar de más y esas leves alucinaciones y por eso tal vez escribo un diario, para mantener a raya esa extrañeza, pero no he logrado más que confusión. Es cómico, uno busca entender lo que le pasa y sólo logra estar más perplejo.
Los Auersberger llevaban colgando de los brazos varios paquetes envueltos en papel de envolver de tiendas famosas del centro, y tenían puestos los mismos abrigos ingleses que se ponían treinta años antes para hacer sus compras en el centro, todo en ellos estaba, como suele decirse, elegantemente desgastado. Realmente sólo la Auersberger me había hablado en el Graben, y su marido, ese compositor seguidor de Webern, como suele decirse, no me había dicho nada en todo el tiempo, y con su silencio había querido indudablemente herirme, pensaba ahora en mi sillón de orejas. Todavía no sabían nada de cuándo sería el entierro de Joana en Kilb, me dijeron. A mí, poco antes de salir ese día a la calle, la amiga de la infancia de Joana en Kilb me había informado de que Joana se había ahorcado; al principio, esa amiga, una tendera de ultramarinos de Kilb, no había querido decirme por teléfono que Joana se había ahorcado, que había muerto, me había dicho la amiga por teléfono, pero yo le había dicho a la cara que Joana no había muerto, sino que se había matado, de qué forma lo sabía sin duda ella, la amiga, sólo que no quería decírmelo; las gentes del campo tienen aún más inhibiciones que las de la ciudad para decir claramente que alguien se ha matado, y lo que más les cuesta es decir de qué forma; yo había pensado en seguida que Joana se había ahorcado, y realmente le dije por teléfono a la tendera de ultramarinos: Joana se ha ahorcado; eso había desconcertado a la tendera de ultramarinos y sólo había dicho que sí. La gente como Joana se ahorca, había dicho yo por teléfono, no se tira al río, ni desde un cuarto piso, sino que coge una cuerda, la anuda con habilidad y se deja caer en el lazo. Las bailarinas, las actrices, le había dicho por teléfono a la tendera de ultramarinos, se ahorcan. Que no hubiera sabido nada de Joana en tanto tiempo, pensaba en mi sillón de orejas, me había resultado ya sospechoso muchísimo tiempo, no se suicidará un día esa engañada, esa abandonada, esa escarnecida, esa mortalmente herida, había pensado a menudo en los últimos tiempos. Pero delante de los Auersberger, en el Graben, había hecho como si no supiera nada del suicidio de Joana y les había fingido una sorpresa y, al mismo tiempo, conmoción totales, aunque a las once de la mañana, en el Graben, no me había visto sorprendido ya ni tampoco conmovido ya por aquella desgracia, porque la había sabido ya a las siete de la mañana y, realmente, gracias a haber ido y venido varias veces por el Graben y por la Karntnerstrasse había podido soportar y a, resistir el suicidio de Joana con el aire frío y fresco del Graben.
En estos últimos 25 años, la autoficción y todas sus variantes han marcado el mundo de la literatura, que se mueve entre la intimidad y lo documental. ¿Y qué hay más allá? El hibridismo de las formas, las narrativas de lo extraño, las voces del trauma
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)