‘Plegaria para pirómanos’, el regreso al cuento de Eloy Tizón: una obra sobresaliente

Los relatos de su nuevo libro, en los que predomina la diversidad y un fuerte tono existencialista, potencian el misterio, la rareza y la sorpresa.

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La literatura. Philip Roth

La literatura exige un hábito mental que ha desaparecido. Requiere silencio y alguna forma de aislamiento y concentración sostenida en presencia de algo enigmático.

Philip Roth

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La literatura es una forma de pensamiento, Javier Marías

Podríamos preguntarnos por qué seguimos escribiendo novelas y poesías y dramas y ensayos después de la interminable lista de obras maestras que nos precede, en las que todo parece estar ya contenid…

Origen: La literatura es una forma de pensamiento, Javier Marías – Calle del Orco

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Escribir. Iliá Ehrenburg

Pero no puedo imaginar a un escritor que en estos tiempos escriba una novela encerrado en su estudio. Sé que existen, pero creo que dan prueba de lo inútil que es el oficio literario a menos que el autor experimente activamente lo que le sucede a su héroe. Por una parte, disponemos del punto de vista de Flaubert(en su juventud) al respecto: «Si quieres describir el valor, no te hagas soldado; si quieres describir a un amante, no te enamores; a un borracho, no bebas vino». Pero también existe una brillante refutación de esta teoría: Stendhal. Fue soldado, bebió e hizo el amor, y realizó descripciones maravillosas de las pasiones humanas.

Iliá Ehrenburg

(“The Paris Review”. 1953-1983)

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Cuaderno de poemas. «El viaje definitivo». Juan Ramón Jiménez

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde
árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes el cielo será azul y
plácido,
y tocarán, como esta tarde están
tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del
baño,
en el rincón secreto de mi huerto
florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará nostálgico…
Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin
árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando
.

Juan Ramón Jiménez

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Ventana a YouTube. Michel Cunio. It’s A Man’s Woorld

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Carta de Borges

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Álbum de Bibliotecas en construcción. CCXLXX

Biblioteca de la Universidad Tecnológica de Delft. Países Bajos
Biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona, España
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Todos los libros de Jon Fosse, el Nobel de Literatura 2023, disponibles en español

Jon Fosse, en Oslo, el 8 de diciembre de 2015, en una imagen difundida por la agencia Reuters.NTB (VIA REUTERS)

‘Mañana y tarde’, publicada esta misma semana, es la última obra del autor que llega al castellano, tras su larga ‘Septología’

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Lectura: ‘Los destrozos’, de Bret Easton Ellis

El escritor Bret Easton Ellis, en su última visita a Madrid para presentar ’Los destrozos’ /EP

Crítica de ‘Los destrozos’, la nueva novela de Bret Easton Ellis

Esta novela monumental es posiblemente la mejor obra del escritor estadounidense desde ‘Glaucoma’

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Textos

Comprendí hace muchos años que un libro, una novela, es un sueño que pide ser escrito igual que uno se enamora: el sueño se vuelve irresistible, es imposible hacer nada al respecto, al final te rindes y sucumbes por más que tu instinto te diga que salgas corriendo porque eso va a acabar siendo un juego peligroso: alguien saldrá malparado.


Y ya estaban todos preparándose para la siguiente clase: las campanas tañeron para avisar del final de la hora del almuerzo. Robert se puso en pie y desplegó su horario junto con un mapa del campus. Ahora, cuarenta años después de los sucesos de 1981, escribiendo sobre este primer encuentro con Robert Mallory, rememoro aquel almuerzo mientras voy rellenando los huecos, las evasivas de algún modo reveladoras, porque sé lo que pasó al final: conozco el relato secreto.


De haber sabido lo peligroso y dañino que era realmente Robert Mallory, habría intervenido de algún modo. Pero aún no lo sabía.


La canción era demasiado lenta, demasiado larga, y sin embargo nos conmovía y como las mejores canciones pop era una abstracción, poesía que podía significar cualquier cosa para cada cual: era una plataforma de lanzamiento para nuestros anhelos individuales pero obviamente también una metáfora sobre la pérdida, algo que todos compartíamos, ya fuese el dolor causado por el divorcio de sus padres en el caso de Thom Wright —el padre, al que se sentía más unido, ahora en la otra punta del continente—, o el alcoholismo que estaba destruyendo al padre de Jeff Taylor, o mis propias derrotas ligadas al actor que a menudo interpretaba contra mi voluntad y a quien mi padre continuaba ignorando por más que intentase representar el papel del hijo que yo pensaba que él quería. Aquella canción en particular de Ultravox parecía, de una manera indirecta, resumirlo todo y definirnos en aquel momento sin importar de qué tratasen realmente las letras o el vídeo. Nos quedamos en silencio hasta que terminó.


Volví a quedarme helado. En ese momento la atmósfera se enturbió de manera instantánea y fue como si una nueva persona poseyese de pronto a Robert y todos los rasgos de cordialidad y vulnerabilidad que se habían manifestado solo unos segundos antes se hubiesen disipado y hubiesen sido sustituidos por las tres caras que vibraban sordamente tras aquellos ojos. La cara inocente que me miraba entornando los ojos tratando de calar a Bret, luego la cara que lo contemplaba todo en un plano maestro, general, donde todas las piezas estaban visibles y en juego y ofrecían una serie de caminos a escoger desde su perspectiva privilegiada, y luego la cara cada vez más hostil de un psicópata peligrosamente trastornado que ya había sido ingresado, que trataba de contenerse y a quien no le importaba nada. Aquella era la persona que de pronto me miraba cuando el entrenador Holtz hizo sonar su silbato para indicar que era hora de ir a los vestuarios y cambiarse para almorzar.

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