Como ves, me es imposible profundizar y apoderarme de la vida porque es aérea, es mi leve hálito. Pero sé muy bien lo que quiero aquí: quiero lo no concluido. Quiero el profundo desorden orgánico que sin embargo deja presentir un orden subyacente. La gran potencia de la potencialidad. Estas frases mías balbuceadas se hacen en el mismo momento de escribirlas y crepitan de tan nuevas y aún verdes. Ellas son el ya. Quiero la experiencia de una falta de construcción.
La sintaxis personalísima y la atención al lenguaje, con sus trampas y sus matices, son dos características fundamentales de la prosa de Javier Marías. En este ensayo que publicamos a manera de homenaje, su traductora explica las dificultades y los placeres de pasar al inglés sus novelas.
Trilogía es un libro diferente.Es hipnótico.Para Jon Fosse escribir es como rezar y, para el lector, leer Trilogía significa entrar en una profundidad desconocida.Con un lenguaje sencillo y un narrador único, Fosse nos cuenta la historia de una pareja de adolescentes que va a tener un hijo y que intenta sobrevivir sin nada en un mundo hostil.
Con esta historia entendemos qué significa la indefensión y nos hacemos conscientes de la mirada despiadada de la sociedad, pero también revivimos de forma exquisita el primer amor, la experiencia de empezar la vida. Es una obra emocional que, desde la oscuridad de una situación extrema, nos ilumina.
(Contraportada de la edición de la editorial De Conatus)
Textos
y Asle se desviste y extiende su ropa por el suelo y Alida aparta la manta y Asle se mete en la cama con ella y se acurruca a su lado y ella nota lo frío y mojado que está y pregunta si ha ido todo bien y él dice que sí, que no ha ido mal y pregunta a Alida si ha dormido y ella dice que cree que sí y él dice que ahora pueden descansar un poco y que luego tendrán que coger comida, toda la que puedan, y quizá algún billete, si es que lo encuentran, y bajar a la barca y zarpar antes del amanecer y ella dice que sí, que harán lo que él crea mejor, dice, y ahí yacen y entonces Alida ve a Asle coger el violín y ella lo escucha y oye la canción de su propio pasado, y oye la canción de su propio futuro, y oye a padre Aslak cantar, y sabe que todo está decidido y que así ha de ser, y se coloca la mano en el vientre y el niño da patadas y coge la mano de Asle y se la lleva al vientre y el niño vuelve a dar patadas y luego oye a Asle decir que tienen que marcharse ya, mientras aún es de noche, es lo mejor y además está tan cansado, dice, que si se duerme, cogerá el sueño y no despertará en muchas horas, pero no debe hacer eso, tienen que bajar a la barca, dice Asle y se incorpora en la cama.
Qué haces, dice madre Herdis y ahí está Alida y se baja del taburete Qué tienes en la mano, dice madre Herdis Hay que ver, dice Eres increíble, dice A esto has llegado, a robar, dice Te voy a dar, dice Robas a tu propia madre, dice Hay que ver, dice Eres igual que tu padre, dice Chusma como él, dice Y una ramera, dice Mírate, dice Dame el dinero, dice Dame el dinero ahora mismo, dice Serás zorra, dice madre Herdis y agarra la mano de Alida Suéltame, dice Alida Suelta, dice madre Herdis Suéltame, zorra, dice Ni loca te suelto, dice Alida Robar a tu propia madre, dice madre Herdis
y tanto Asle como padre Sigvald se pusieron sus mejores prendas y madre Silja les dio bien de comer y les dijo que se comportaran, que no bebieran demasiado y que no hicieran locuras, dijo, y con esas se fueron, padre Sigvald llevaba la caja del violín en una mano y Asle iba a su vera y, después de caminar un rato, cuando ya se acercaban a la granja de Leite, el padre se sentó y sacó el violín, lo afinó y jugó un poco con la música, y luego sacó de la caja una botella y echó un buen trago y tocó otro poco, con cuidado, como si estuviera probando, y entonces padre Sigvald tendió la botella a Asle y le dijo que echara un trago, y Asle lo hizo y entonces el padre le pasó el violín y le dijo que él también tenía que calentar un poco, calentarse él y calentar el violín, la música siempre suena mejor cuando se hace así, cuando se calienta poco a poco, cuando se empieza desde casi nada para luego ir subiendo, desde la nada hasta lo inmenso, dijo, y Asle intentó subir desde casi nada, empezó a tocar muy abajo, tan despacio y tan bajito como pudo, y luego fue subiendo
No quieres pasar por casa, dice el Viejo Por casa, dice Olav Sí, por Dylgja, dice el Viejo No soy de Dylgja, dice Olav No tienes familia allí, dice el Viejo No, dice Olav Entonces nada, dice el Viejo Pues en Dylgja mataron a un hombre, dice y el Viejo vuelve a llevarse la jarra a la boca y bebe Quién lo mató, dice Olav Buena pregunta, dice el Viejo y mira a Olav con picardía Quién pudo ser, dice el Viejo Tú no sabrás nada de eso, dice y Olav no contesta Pero no han cogido al asesino, dice Olav No que yo sepa, dice el Viejo No lo han encontrado, dice Es horrible, dice Olav Sí, horrible, dice el Viejo
y Alida piensa que ella y Asle siguen siendo novios, que están juntos, él con ella, ella con él, ella en él, él en ella, piensa Alida, y mira el mar y en el cielo ve a Asle, ve que el cielo es Asle, y siente el viento, y el viento es Asle, Asle está ahí, Asle es el viento, si no existe, de todos modos está ahí y entonces oye a Asle decir que está ahí, que ella lo está viendo, si mira el mar, verá que él es el cielo que ella ve por encima del mar, dice Asle, y Alida mira y claro que ve a Asle, aunque no solo lo ve a él, también se ve a sí misma en el cielo y Asle dice que él existe también en ella y en el pequeño Sigvald y Alida dice que así es, que siempre será así y Alida piensa que ahora Asle solo está vivo en ella y en el pequeño Sigvald, ahora es ella quien es Asle en la vida, piensa Alida, y entonces oye a Asle decir estoy aquí, estoy contigo, siempre estoy contigo, así que no tengas miedo, te acompaño, dice Asle, y Alida mira el mar y allí, en el cielo, ve la cara de Asle, como un sol invisible la ve, y luego ve su mano, que se levanta y la saluda, y Asle le repite que no tenga miedo y dice que tiene que cuidar bien de sí misma y del pequeño Sigvald, tiene que cuidar de sí misma y del pequeño Sigvald lo mejor que pueda,
La verdad que encierra un poema siempre tiene un punto de cruel. La verdad es necesaria, es deslumbrante, pero a la vez hace daño.
Joan Margarit
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Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)