Tengo mi locura. Vivo en otra dimensión. No tengo tiempo para cosas sin alma.
Charles Bukowski
La escritura es lo que queda en las arenas, húmedas, fulgurantes todavía, después de la retirada del mar. Resto, residuo. Ejercicio primordial de no existencia, de autoextinción.
José Ángel Valente
No se trata de sobrevivir, sino de salvar la belleza de estar vivos.
Siento que los signos, las palabras, insinúan, hacen alusión. Este modo complejo de sentir el lenguaje me induce a creer que el lenguaje no puede expresar la realidad; que solamente podemos hablar de lo obvio. De allí mis deseos de hacer poemas terriblemente exactos a pesar de mi surrealismo innato y de trabajar con elementos de las sombras interiores. Es esto lo que ha caracterizado a mis poemas.
Estoy cansada. Mi cansancio viene de que soy una persona extremadamente ocupada, me ocupo del mundo. Todos los días observo desde la terraza el trozo de playa con mar y veo la espesa espuma más bla…
En mi vida nunca ha existido nada tan comprimido, tan capaz de transmitirme mi propio poder y dignidad y al mismo tiempo el dolor irremediable del mero hecho de vivir, de seguir adelante. Realmente no creo que sea el único escritor a quien le importa lo que experimentó en sus dieciocho primeros años de vida. Hemingway amaba los relatos de Michigan mucho más, creo yo, de lo que merecían. Mire a Twain. Mire a Joyce. Nada de lo que nos, pasa después de los veinte años está igual de libre de la concien cia de uno mismo, porque para entonces ya tenemos la vocación de escribir. Las vidas de los escritores se dividen en dos mitades. En el momento en que adoptas la vocación de escritor se reduce tu receptividad a la experiencia. Ser capaz de escribir se vuelve una especie de escudo, una forma de esconderse, un modo de transformar demasiado instantánea el dolor en miel; mientras que cuando eres joven, eres tan impotente que no puedes evitar luchar, observar y sentir.
John Urdike
Entrevista con John Urdike (“The Paris Review”. 1953-1983)
escribir como quien des-espera para cauterizar para tomarle las medidas al miedo para conjurar para morder de nuevo el anzuelo de la vida para no claudicar
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)