Recopilación de textos fotografiados. Aurora Luque

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Lectura: «Espía de la primera persona». Sam Shepard

El testamento literario de Sam Shepard: una intensa, dolorosa y poética novela autobiográfica sobre la memoria y la decrepitud física.  El testamento literario de Sam … Read more

Origen: Espía de la primera persona – Letras Corsarias Librería


Textos

Lo observo desde la distancia. Es decir, lo observo desde el otro lado de la calle. Resulta difícil determinar su edad debido a los ventanales del porche cubierto. Debido a los estores. Purpúreo. Llanero solitario. Bandido enmascarado. No sé de qué se está protegiendo. Permanece encerrado tras los ventanales del porche, envuelto por el zumbido de los insectos y el piar de los pájaros y un montón de bichos propios del verano -mariposas, avispas, etc.- que revolotean en el exterior, pero a esta distancia es muy difícil determinar su edad. La gorra de béisbol, los tejanos sucios, la camiseta vieja.


Por qué me mira? No lo entiendo. En estos momentos nada parece funcionarme. Manos. Brazos. Piernas. Nada. Permanezco tendido. Esperando a que alguien me encuentre. Me limito a mirar el cielo. Huelo su proximidad.


Hay momentos en que no puedo evitar pensar en el pasado. Sé que es en el presente donde hay que estar. Siempre ha sido d sitio en el que estar. Sé que gente muy sabia me ha recomendado permanecer en el presente el mayor tiempo posible, pero a veces el pasado se presenta sin previo aviso. El pasado no aparece por completo. Siempre reaparece por partes.


A veces hace este gesto, sacude la cabeza con violencia de un lado a otro como si algún insecto le estuviese molestando, como si el bicho intentase metérsele por las fosas nasales, pero no se trata de ningún bicho, es solo el cabello sobre la cara, o el imaginario cabello sobre la cara, o él que intenta evitar que el cabello imaginario le caiga sobre la cara. Sacude la cabeza y una de sus hermanas se pone en pie y le peina el cabello con un cepillo, un cepillo con pequeñas cerdas de plástico. También utiliza laca para mantenerle el cabello peinado hacia atrás. El cabello imaginario.

Espía de la primera persona. Sam Shepard

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Crítica: «Derivas», de Kate Zambreno

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El buen escritor. Augusto Monterroso

En el presente nunca se sabe quién es buen escritor o quién es malo. Es una ilusión que mucha gente tiene cuando juzga la literatura desde su tiempo. Es el tiempo futuro el que dirá si determinado escritor era bueno o malo. En el momento presente hay mucha dificultad, porque la circunstancia que se está viviendo hace que determinado género de literatura coincida con el gusto del público o con una determinada circunstancia política. El buen escritor sería aquel que conjunte el oficio con un buen conocimiento del ser humano y de las relaciones entre los seres. Entre más permanente o profundo sea este tipo de observación, mayor será su habilidad para transmitirlo. Esto es lo que podría ir conformando la idea de un buen escritor: fuera de las modas, fuera de las circunstancias sociales o políticas y del gusto que existe en ese momento.

Augusto Monterroso

(A través de Casa de Letras)

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Raymond Carver

En 1988 muere a los 50 años Raymond Carver.

Diez años después de su muerte, D. T. Max, un periodista de The New York Time Magazine, decide investigar un rumor que circulaba hacía años: que los cuentos de Carver estaban escritos en verdad por su editor, Gordon Lish.

Para la investigación viaja a Bloomington, en Indiana, a una biblioteca a la que Lish le había vendido la correspondencia y los originales de Carver escritos a máquina con todas las correcciones.

Revisando los documentos, Max nota que debajo de las correcciones aún se puede ver el texto original. Así descubre que en «De qué hablamos cuando hablamos de amor» Lish redujo el número de cuentos, cortó a la mitad el número de palabras, suprimió personajes, cambió títulos y reescribió los finales de 10 de los 13 cuentos del libro. Incluso, originalmente el nombre del libro no era ese, sino «Principiantes».

Tras la revelación de Max se produjo un escándalo. Mucha gente tildó de traidor a Lish, mientras que otros le agradecieron haber «inventado el estilo Carver».
En una entrevista en 2015 para The Guardian, Lish aseguró que si él no hubiese editado a Carver, nadie le habría prestado atención.

Es difícil saber cuánto influyó Lish en Carver. Lo cierto es que el escritor decidió alejarse del editor y en 1983 publicó «Catedral» y en 1988 «Tres rosas amarillas», dos de sus mejores libros.

En 2009 la editorial Anagrama publicó «Principiantes», la versión original de «De qué hablamos cuando hablamos de amor» sin los cambios de Lish.

(A través de «Historia de la literatura»)

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El arte. Edgar Degas

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Milan Kundera: El infinito buen humor | Letras Libres

El último libro de Milan Kundera es una obra crepuscular, lúdica y deliberadamente menor, donde aparece el gusto por la interpretación y la revisión de la historia.

Origen: Milan Kundera: El infinito buen humor | Letras Libres

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Llanto por un poeta. Rafael Narbona

Fragmento de mi relato sobre el asesinato de García Lorca

Nuestra consigna es no malgastar balas. Normalmente, los condenados excavan su tumba, pero esta vez hemos desechado la idea. Los banderilleros no estaban en condiciones de manejar una pala. Los habían machacado a conciencia y respiraban con dificultad. El maestro sólo tenía una pierna y García Lorca era un señorito, poco aficionado al esfuerzo físico. Le hemos exigido que cavara un poco, pero enseguida ha comenzado a jadear. Benavides, de pequeña estatura, corpulento y con cara de paleto, le ha cogido las manos y nos las ha enseñado con aire de burla: “Este no ha trabajado nunca. Ni siquiera sabe coger la pala”. Benavides le ha empujado con desdén y ha comenzado a cavar con furia. El cabo Ajenjo nos ha indicado que le ayudáramos. No hemos profundizado mucho, apenas un metro. “Es suficiente. Los enterradores harán el resto mañana. Acabemos de una vez”.

Los reos bajaron al hoyo mientras les apuntábamos. El maestro perdió el equilibrio y rodó por el suelo, dejando la muleta atrás. Benavides lo levantó de mala manera y lo arrojó a la fosa, propinándole una patada en un costado. Cayó de bruces, hundiendo la cara en la tierra. García Lorca le ayudó a incorporarse, con los ojos llenos de lágrimas. “¿Por qué hacéis esto?” –gritó con desgarro-. ¿Por qué nos tratáis así?”. Benavides fue el primero en disparar. Todos le imitamos. Los cuerpos se desplomaron como monigotes, amontonándose unos sobre otros. El cabo Ajenjo hizo una señal con la mano e interrumpimos el fuego. Benavides sacó su pistola Astra y solicitó dar los tiros de gracia. “Adelante”, dijo el cabo. Benavides saltó al hoyo y disparó dos tiros a García Lorca, reventándole el cráneo. A los demás, sólo les disparó una vez. Después, recogió la muleta y la arrojó sobre los cadáveres.

Esta noche el sueño se demora. No es la primera vez. Nunca pensé que ser el mejor tirador de mi regimiento me convertiría en un matarife. Estoy rodeado de quietud y silencio, pero no logro dormirme. Mi imaginación ha aprendido a repudiar las escenas de muerte, las caras de angustia, el sonido de los cuerpos al ser troceados por las balas, pero jamás se me pasó por la cabeza que fusilaría a un poeta. Estoy tumbado en la cama, con los brazos cruzados detrás de la cabeza y sólo noto el duro aire estragando mis párpados. A veces creo que una rueda de molino gira lentamente sobre mis ojos, transformándolos en polvo. No tengo remordimientos, pero sin duda esto no es para mí.

Rafael Narbona

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“Conseguir que la gente piense de una forma distinta es mi misión como novelista”. Entrevista a Eleanor Catton | Letras Libres

Eleanor Catton Foto: NZatFrankfurt, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

Se lo agradecieron al temblor que sepultó la carretera bajo las rocas. El grupo activista vio la oportunidad. Con los caminos bloqueados, el pueblo de Thorndike en Nueva Zelanda quedó aislado, y con ello, tierras arables podían ser utilizadas por Mira Bunting y los miembros de Birnam Wood. Lo que se debía hacer, plantar y cosechar. Era justificable porque los ideales estaban por encima de todo: luchar contra el capitalismo y la destrucción del planeta…

Origen: “Conseguir que la gente piense de una forma distinta es mi misión como novelista”. Entrevista a Eleanor Catton | Letras Libres

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¿Experimentar?. Evelyn Waugh

¿Experimentar? ¡Qué Dios me libre! Mire los resultados de la experimentación en el caso de un autor como Joyce, que empezó escribiendo muy bien y acabó cayendo en el delirio de la vanidad. Se convirtió en un lunático.


Evelyn Waugh

Entrevista con Evelyn Waugh (“The Paris Review”. 1953-1983)

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