La fascinación que tenemos por fragmentos ininteligibles de libros y películas quizá provenga de nuestra sospecha de que dicen la verdad. No olvidemos que Einstein decía que lo más incomprensible del mundo es que sea comprensible
Últimamente he estado llamando a mis novela «crónicas contemporáneas», etiqueta que parece irles mejor. Tienen un fuerte sesgo político porque, a fin de cuentas, aunque no sea lo único que hay, en nuestra época es la política lo que ha movido a la gente más que ninguna otra cosa. No veo por qué tratar de política debería perjudicar a un escritor. A pesar de haber dicho que la política en la novela es como «un pistoletazo en medio de un concierto», Stendhal también escribía crónicas contemporáneas. O mire usted a Tucídides. No creo que sus crónicas históricas se vieran perjudicadas por el hecho de ser un escritor político. Hay mucha buena literatura que ha estado más o menos involucrada en política, por mucho que se trate de un territorio peligroso, Para muchos autores es mejor mantenerse al margen, a menos que estén dispuestos a aprender a observar. Su invesigación -usando bloques de experiencia en bruto- tiene que estar equilibrada.
John Dos Passos
Entrevista con John Dos Passos (“The Paris Review”. 1953-1983)
Me he retirado a una cueva y cuento las estrellas fugaces, Señor, ¿adónde has ido? El cielo está vacío sin ti, la piedra es estéril, los grillos cantan, los lagos están secos como los párpados de los viejos. Los molinos lanzan sombras de ángeles, sombras rojas, sin esperanza. Elohim, ¿dónde sangras?
Los ciervos de los bosques rumanos han perdido por senderos de hojarasca cuernos y lágrimas. Tengo la boca quemada. Si no hubiera nacido jamás tal vez sufriría menos tu ausencia, y tal vez habría amado la noche serena.
Y cuando, con los cabellos llenos de estrellas fugaces, me adentro en los senderos del sueño, Elohim, te sigo buscando. Entonces oigo tus pasos y los cuento y me parece que una luz inmensa viene a mi cueva y que un pájaro mágico se queda dormido sobre mi hombro.
De la reflexión vital desde la madurez de Julian Barnes hasta las vivencias de Marta Jiménez Serrano al sufrir un accidente doméstico y desde la historia de amor adulto que narra Cristina Araújo a un tebeo sobre la España espectral en un bar de carretera de la meseta. Una selección de los títulos que llegarán a las librerías en enero para estrenar el año literario
Con esta novela recuperamos a este consumado prestidigitador de los tiempos donde en los ‘best-sellers’ figuraban entre los muy ‘sellers’ también los más ‘best’
A los shandys sus instintos de coleccionistas les fueron bien útiles. Aprender era una forma de coleccionar, como en las citas y extractos de las lecturas diarias que ellos acumulan en cuadernos de notas que transportaban a todas partes y que solían, a menudo, leer en sus reuniones de conjurados de café. Pensar era también, para ellos, una forma de coleccionar, por lo menos en sus etapas más tempranas. Anotaban concienzudamente ideas extravagantes; desarrollaban mini ensayos en cartas a amigos; reescribían planes para proyectos futuros; apuntaban sueños; llevaban listas numeradas de todos los libros portátiles que leían.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)