P.: Cuando escribe sus relatos, ¿los revisa mucho?
R.: Al principio sí que lo hacía. Luego descubrí que, cuando un hombre llega a cierta edad, ya ha encontrado el tono que le es propio. En la actualidad, intento revisar lo que he escrito tras dejarlo reposar un par de semanas, más o menos, y desde luego hay muchos deslices y repeticiones que deben evitarse, ciertos trucos que a uno le gustan mucho pero de los que no conviene abusar. Pero creo que lo que escribo ahora está siempre a un determinado nivel y no puedo mejorarlo mucho, aunque tampoco estropearlo en exceso. Por consiguiente, lo dejo estar, me olvido completamente de ello y me concentro en lo que estoy escribiendo en ese momento.









