… durante los años de crueldad del estalinismo, once amigos de Anna Ajmátova iban memorizando los poemas de su desgarrador libro Réquiem a medida que los escribía, para preservarlos de cualquier desgracia que pudiera ocurrirle a la autora. La escritura y la memoria no son adversarias. De hecho, a lo largo de la historia, se han salvado la una a la otra: las letras resguardan el pasado; y la memoria, los libros perseguidos.
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Infinita, Irene Vallejo.