Adam Zagajewski

Ayer, 21 de marzo y Día Internacional de la Poesía, murió en Cracovia el poeta y ensayista Adam Zagajewski a los 75 años.

Adam Zagajewski (Lvov, actualmente Ucrania, 1945 – Cracovia, 2021), fue uno de los autores más respetados de la literatura polaca contemporánea y uno de los más grandes poetas europeos. Adscrito a la contestataria Generación del 68, sus poemas luminosos, sencillos y profundamente bellos, confirman, tal como declaró el jurado que le concedió el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2017, el sentido ético de su literatura.

El humanismo, la nostalgia y las «huellas sensibles» de las ciudades en las que vivió–como señaló Mercedes Monmany–, juntamente con su profunda vocación europea, fueron algunos de sus grandes temas artísticos. Tal como dijo al recibir el Premio Princesa de Asturias, Zagajewski entendía la poesía como aquello que surge de la mente y el corazón y que no se puede prever ni planear: «debatimos sobre las clases y capas sociales, pero en el día de cada día no vivimos en la colectividad, sino en la soledad. No sabemos qué hacer con un momento epifánico, no somos capaces de preservarlo».

Adam Zagajewski fue un hombre extraordinario, sabio y de sensibilidad refinada, cualidades que su obra, tanto en verso como en prosa, reflejaban. Su pérdida deja un vacío dificil de remplazar, porque el mundo, más que nunca, necesita poetas como él, que nos acerquen a la belleza y nos recuerden el camino.

Además del Premio Princesa de Asturias, obtuvo los premios Kurt Tucholsky (1985), PEN Club de Francia (1987), Vilenica (1996), Tranströmer (2000), el que concede la Fundación Literaria Konrad Adenauer (2002), el Premio Neustadt de Poesía 2004 y el Premio Europeo de Poesía 2010.

En Acantilado publicamos sus libros de poesía «Tierra del fuego» (2004), «Deseo» (2005), «Antenas» (2007), «Mano invisible» (2012) y «Asimetría» (2017); los ensayos «Dos ciudades» (2006), «En defensa del fervor» (2005), «Solidaridad y soledad» (2010) y «Releer a Rilke» (2017); así como su peculiar autobiografía «Una leve exageración» (2019).

(El Acantilado)


A mí mismo en mis memorias

Fluye, fluye, nube gris,
se abre la flor de la peonía,
nada te une ya a esta tierra,
nada te une ya a este cielo
.

Delira en la canícula el jardín,
un gato da bostezos en el porche.
Caminas por la calle de los tilos
en flor, de qué ciudad, lo ignoras,

en qué país, no lo recuerdas.
Brillan livianos los estorninos,
la noche se aproxima suavemente,
juegan al escondite los capullos de las rosas.

Eres tan sólo un sueño, una imagen,
sólo un anhelo eres.
Cuando te vayas, como las nubes,
se teñirá de bronce tu recuerdo.

Y rondarás los ríos
y las sombras de los árboles,
pero naufragarás en la tierra, en la tierra, en la tierra.

Adam Zagajewski


Adam Zagajewski, un poeta que atrapó la fuerza de la cotidianidad

El escritor y traductor Andrés Catalán analiza la obra del autor polaco “cuyo trabajo se desarrolla en un equilibrio entre lo sublime y el detalle del día a día con una ironía que nunca desemboca en el cinismo”

Origen: Adam Zagajewski, un poeta que atrapó la fuerza de la cotidianidad | Cultura | EL PAÍS

Esta entrada fue publicada en Actualidad literaria, Homenaje y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s