Me acuerdo de que mi tío tenía un aparato para afilar las hojas de afeitar.
Me acuerdo de un vigilante del instituto Claude-Bernard que llevaba una bufanda amarilla; fue entonces cuando me enteré de que el amarillo era el color de los cornudos.
Me acuerdo del secuestro de Fangio (¿por los castristas?).
Me acuerdo de Caryl Chessman.

(A través de Isaías Garde)
Descubre más desde Los cuadernos de Vieco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.