Julio Cortázar es un hombre de cincuenta años, larguirucho, de ojos azules y aspecto juvenil: una especie de Jimmy Stewart atractivo de las letras latinoamericanas. Cuando no esté traduciendo para la UNESCO en Viena, Bombay o París, se lo encontrará escribiendo, en una granja en ruinas cerca de Aix-en-Provence, donde la plomería se congela y refunfuña alternativamente, la ficción más emocionante que ahora se produce en español. […]
Origen: Carlos Fuentes | Rayuela y Cortázar
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