Me irrita mi propia escritura. Soy como un violinista que oye una melodía perfecta, pero no logra reproducirla con sus torpes dedos.

Siempre hace falta un golpe de locura para desafiar al destino.

La literatura es la manera más agradable de ignorar la vida.

La poesía debe oponerse a la inteligencia casi con éxito.

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