Perdí la inocencia y descubrí la soledad, la autoridad, la vida adulta y el miedo. Mi salvación fue leer.

Sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Esto no lo comprendo perfectamente, es vago, es lejano, pero lo sé y lo aseguro.

Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables.

La lectura es una puerta abierta a un mundo encantado.
