De no haber existido yo, alguien habría escrito lo mío: lo mismo vale para Hemingway, para Melville, para cualquiera de nosotros. El artista no importa. Sólo lo que él deja a los otros hombres es importante, ya que no hay nada nuevo que decir.

Descubre más desde Los cuadernos de Vieco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.