La gloria del cuento es la brevedad. Hacer impacto. Si en esa brevedad el verbo se hace carne, sale un cuento maravilloso. Y siempre tiene algo de misterio. Se debe encontrar una sobriedad que no quite expresividad. En realidad, nadie sabe lo que es un cuento. Al que cree saberlo, se le nota, porque hace un mal cuento.

Medardo Fraile
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