Me ha costado diez años conquistar lo que hoy me parece inapreciable: un corazón sin amargura. Y como tantas veces ocurre, una vez superada la amargura, la he encerrado en uno o dos libros. Así, siempre seré juzgado por esta amargura que ya no es nada para mí. Pero es justo. Es el precio que hay que pagar.

Albert Camus
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