La felicidad

Lo que para el cuerpo físico es el orgasmo lo es para nuestro cuerpo espiritual la felicidad. Es una sensación corta y abrumadora, es aquella iluminación que buscan los místicos y los poetas. No se puede ser feliz durante años o durante días enteros. Ni tan siquiera unas horas seguidas. Dostoievski la describe como un preludio a la epilepsia. Rilke habla de la «ferocidad» de la felicidad: es la belleza llevada hasta el límite de lo soportable, más allá del cual empieza el dolor. Tal vez sea Goethe el que mejor intuyó el criterio de felicidad: se es verdaderamente feliz cuando uno quiere que se detenga el tiempo, para conservar aquel momento por toda la eternidad.

Mircea Cartarescu

Mircea Cărtărescu

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