Escribo una línea…

escribo una línea, ¿cuántas semanas hace que no escribo una línea?, no es importante que alguien escriba, lo que escriba, me digo una y otra vez qué poco importante es, lamentable, indecente, pero esa línea se podría continuar, desarrollar, convertirse en poema, en un jirón, en un abyecto jirón de viento y podredumbre, revuelvo los manuscritos, este montón, estas pilas de papel, arranco una página aquí, una página allá, diez páginas, veinte páginas, cien páginas y las tiro a la estufa,

me asquean, no encuentro nada, nada, ni una coma, lo quemaré todo,

pero ¿dónde están las cerillas?, sin cerillas no puedo encenderlo, me echo sobre mi montón de papeles y ardo, todo arde dentro de mí, ardo sobre este montón de basura, sobre este maloliente montón de basura de la abyección

Thomas Bernhard2

Thomas Bernhard. En las alturas (fragmento)

(A través de «Zoopat»)

Esta entrada fue publicada en El oficio de creador y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario