Leo «Las palabras» de Sartre, es puro estilo, en el mejor sentido, una sintaxis siempre abierta que empuja el lenguaje hacia delante. El estilo se hace ver porque también las ideas son malévolas, y por lo tanto sorpresivas y evidentes. El libro está escrito contra la literatura, considerada una representación falsa que un sujeto se hace de su propio lugar en el mundo. Para Sartre, el escritor elige lo imaginario y descarta lo real. Para probar eso, que antes ya ha usado contra Baudelaire y contra Flaubert, se toma a sí mismo, en la niñez y en la adolescencia, en los años de «La náusea», como una suerte de payaso sentimental que trata de gustar a los demás. En el final Sartre dice haberse salvado de esa enfermedad (la literatura). El libro está tan bien escrito que no importa que diga que la literatura es inútil, porque su prosa lo desmiente. De todos modos, dicho con todo respeto, las dos páginas de Borges en su texto «Borges y yo» dicen lo mismo mejor y más lacónicamente. Admiro a Sartre pero no comparto su moralismo y sus buenos sentimientos.
Ricardo Piglia. Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación