No sé si la costumbre de algunos artistas y autores de autodenominarse “creadores” es propia de nuestro tiempo o ya estaba instalada con anterioridad. La experiencia artística comparte mucho de la experiencia religiosa y parece lógico que los artistas acaben desafiando al mismo Dios, más todavía si la sociedad es descreída.
Liz Perales. «Stanislavblog». El Cultural
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