Los críticos solemos poner algunas líneas rojas cuando leemos. Es lo que hace distintivo una reseña de periódico de una investigación erudita. Una funciona con el instinto literario (además del saber) y la otra con el saber. Una es falible, como toda lectura basada en el gusto (además del saber) y la otra tiende a lo contrario. Ejemplos. Si leo una novela donde la voz omnisciente emplea el neologismo “rumorología”, tiendo a descorazonarme. Si esa misma voz incurre en un vulgarismo de calado como “follar” (que lo dice la voz omnisciente y no un personaje, y por eso es un vulgarismo), comienzo a alarmarme por lo que seguirá después.
J. Ernesto Ayala-Dip. Babelia