(Ansiolíticos) Parece verosímil que haya sido esa nueva ideología o religión del «Pensamiento emocional y positivo», hija del secular y acrisolado antiintelectualismo americano, la que ha lanzado a la opinión ese irresponsable principio de que «las crisis» -sin más determinación- abren las mayores posibilidades de cambio y de mejora. Aplicado a Haiti no podría haber falacia más canalla, porque todo el mundo sabe perfectamente que el terremoto no será ocasión de nada, sino que, por el contrario, agravará tremendamente sus desgracias anteriores y perpetuará su perdición. Evidencias como esta son las que quieren borrar del horizonte los ansiolíticos occidentales del tipo «pensamiento positivo».
(Llenar la Nada) El gigantesco auge del deporte, singularmente del fútbol, procede de un estado de hastío, de nihilismo; es como la sustitución de todo designio por una expectativa recurrente, rotatoria, sin fin: lo siempre nuevo siempre igual garantizado.
(Si levantara la cabeza 1) Es una verdadera desgracia que la evolución de las especies en que él puso su talento y tal vez su confianza se haya venido empobreciendo hasta caer en una miserable degeneración del barón de Coubertin: «Cutius, altius, fortius».
(Si levantara la cabeza 2) Menos mal que Darwin no podía ni remotamente imaginar que el segundo centenario de su nacimiento llegaría a coincidir con el cincuentenario de uno de los más abyectos y repugnantes engendros de la regresión humana: la muñeca Barbie.
(Tertuliano II) Sería una grave injusticia despojar a las víctimas de su derecho a contemplar el retorcerse de los cuerpos y oír el alarido de sus verdugos abrasándose en el fuego eterno.
Rafael Sánchez Ferlosio. Campo de retamas