Yo estaba en Nueva York cuando el huracán destrozó la vida de toda esa gente. Fui a la zona, vi lo que había pasado, me quedé sin palabras, y me dije que tenía que escribir sobre eso. Porque de eso va la literatura. La literatura tiene que sacudirte. Tiene que decirle al lector: ‘¡Eh, un momento! ¡Aquí está pasando algo! Deja lo que estás haciendo y echa un vistazo’.
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