¿De qué habla la poesía?
[…] Pero, ¿de qué habla la poesía? Si el lector está poco avezado, yo diría que su primera lectura suele ser prácticamente prosaica: puede habla de cualquier cosa. Ahora bien: a partir de la segunda lectura -que en los buenos lectores coincide con la primera- el poema arrastra al lector hacia su propio territorio. Nadie sabe como se produce ni qué relación tiene esto con unas series determinadas de palabras y porque no sucede con otras. A este lugar se llega siempre solo, porque es donde hallamos un reflejo de nuestra propia verdad. A veces una sombra de la verdad del mundo.
La poesía no habla de cualquier cosa. Es más, en cada poeta la poesía ha hablado de muy pocas cosas. La vida no da tiempo para mucho más. Para descubrirlas y sentir el relámpago de su realidad, el poeta debe mirarlas, analizarlas, darles la espalda, girarse bruscamente para sorprenderlas, y esto muchas veces, innumerables veces y desde todos los puntos posibles.
[…] El poeta no habla de lo que quiere hablar, sino de lo que puede y necesita decir, y suele pasarse media vida buscándolo. Esto sería una buena manera de definir el aprendizaje de la poesía.
