Sociedad del arte…

Boris Pasternak admiraba tanto a Rilke que llevó dos cartas suyas en la billetera durante décadas.

Cuando era lector para una editorial, André Gide rechazó “Por el camino de Swann”.

La lámpara de Flaubert ardía con tanta regularidad en su estudio de Croisset durante la noche que los pilotos en el Sena podían usarla como orientación.

Se dice que para escribir “La comedia humana” (Balzac) se bebió cerca de cincuenta mil tazas de café.

Bruno Schulz iba a su casa con una hogaza de pan cuando la Gestapo lo baleó por la calle.

Heráclito dijo que rezarles a las estatuas de los dioses era como hablarle a una casa en lugar de a su dueño.

Markon. La soledad del lectorDavid MarksonLa soledad del lector

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