Tengo oído que los ejércitos romanos cuando no combatían, eran dedicados a la construcción de obra civil o militar, y lo que parece a simple vista una empresa loable, podía encerrar la idea maléfica de querer cansarlos y tenerlos entretenidos para que no cultivaran el pensamiento, fundamentalmente el crítico. El ocioso se constituye en peligro cuando fija su atención en las relaciones, funciones, status y estructuras que sustentan a un determinado grupo. Frente a eso, la mejor fórmula, trabajo y ocupación, cansancio y sueño.
La batalla del pensamiento. Los ojos de Hipatia