Mil cosas que he de ver antes de quedarme ciego

«Mil cosas que he de ver antes de quedarme ciego (no solo las he de ver, sería más cierto decir que he de verlas y blindarlas en un rincón del cerebro, para poder recurrir a ellas y volver a verlas una vez me quede ciego, con total claridad, como si las tuviese ante mis ojos). Empieza la lista: Los grabados de Durero, La Pietà de Tiziano, La lechera de Vermeer, los cuadros negros de Goya, los lienzos de la época más oscura de Rothko.

El pensador de Rodin, en el Museo Rodin. No sirve recurrir a las reproducciones, imprescindible viajar a París. Quiero verle barbilla y mejillas, he de memorizar sombras y recovecos esculpidos en el bronce, procesar la presión justa de la mandíbula prieta, comprobar la longitud de los dedos.

La escena de Fuego en el cuerpo en la que Kathleen Turner y William Hurt se acuestan en una caseta junto a un río, aquella escena que tanto me excitó en su día, he de tratar de verla en una pantalla gigante, cueste lo que cueste. […]

Una última ascensión al monte Aralar, memorizando la textura de la hojarasca. Las nervaduras de las hojas caídas. Reparar en la densidad del humo que sale de las cabañas, considerar si esa densidad puede compararse con alguna otra cosa.

Poner especial atención en las manchas herrumbrosas que brotan en la piel de las reinetas.

Poner especial atención a las mujeres que se pintan la uñas, ese gesto reconcentrado cuando pasan el pequeño pincel sobre la superficie de sus uñas, con pulso artero, sin fallar nunca.

No olvidarse de escudriñar el andar despreocupado de las adolescentes que no parecen conscientes de su belleza. Cómo se descalzan sus zapatos de tacón de madrugada en el ascensor, cuando vuelven a casa de sus primeras juergas.

Ojear revistas de moda, diferentes cortes de pelo. La textura del tweed.

El mar en días tormentosos, desde el Paseo Nuevo. Fotografías que tomé en Buenos Aires y en Hong Kong. Fotos de compañeros de clase y fotos de mis ex novias. Las fotos de mi ex mujer. Fotografías que muestren todas las edades de mi sobrina. Fotografías del niño que fui.

Memorizar la casa. Memorizar mi propio rostro. Memorizar cada palmo desde mi casa al trabajo y desde la piscina a mi casa, para tratar de recorrer ese tramo luego con gafas negras, con los ojos cerrados. Aprender a afrontar las situaciones.

Adiestrarme para mi vida como ciego

Cano. TwistHarkaitz Cano. Twist

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