Historia de amor

En’l nombre de Dios fui a misa de mañana,
vi estar a la monja en oraçión loçana,
alto cuello de garça, color fresco de grana,
desaguisado fiso quien le mandó vestir lana.
 
¡Valme Santa María! mis manos aprieto;
¿quién dio a blanca rosa hábito, velo prieto?
Más valdríe a la fermosa tener fijos e nieto,
que atal velo prieto, nin que hábitos çiento.
 
[…]
 
Oteome de unos ojos, que paresçían candela:
yo sospiré por ellos, dis’ mi corazón: «¡Hela!»
Fuime para la dueña, fablome e fablela,
enamorome la monja, e yo enamorela.
 

 
(En el nombre de Dios fui a misa de mañana;
a la monja vi estar en oración, lozana,
alto cuello de garza, color fresco de grana,
¡desaguisado fue mandarle vestir lana!
 
¡Virgen Santa María! ¡Mi admiración rebosa!
Hábito y velo negro, ¿quién dio a la blanca rosa?
¡Hijos y nietos tenga mujer tan primorosa,
y no hábito, velo ni semejante cosa
 
[…]
 
¡Miró con unos ojos…! ¡Parecían candela!
Yo suspiré por ellos. Dijo el corazón: ¡Hela!
Acerquéme a la dama, ella me habló y habléla
Me enamoró la mpnja y yo enamoréla.)
 

Arcipreste de Hita. Libro de Buen AmorArciprete de Hita. Libro de Buen Amor

(A mi amigo Mariano, recordándole hablar con pasión del Libro, del Arcipreste y de estos versos, en torno a un café)

Esta entrada fue publicada en Colección de textos literarios o no y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario