Una novela aspira al resumen completo de algo: una vida, una conciencia, una ciudad, un solo día, una casa, un mundo. Una novela estalla como un universo a partir de una semilla mínima, una imagen o una sola frase o un nombre, y al leerla se siente el vértigo de su materia en expansión, sucediendo en la lectura y en la imaginación del lector de una manera muy semejante a como sucedió en el proceso de escritura.
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