El azar no tiene perdón si se le ha ofendido a una divinidad.
Ovidio
Ovidio fue desterrado de Roma, lo mandaron a Tomis, en el mar Negro. Había ofendido a un emperador, a una divinidad.
¿Acaso de otro modo alguien habría oído nombrar esa ciudad de Rumania ahora llamada Constanza?
Descubre más desde Los cuadernos de Vieco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.