En el cajón de la memoria
… y yo por las noches corría por el enorme taller (donde trabajaba Nadiezhda) y cuidando de las máquinas murmuraba versos. Debía recordar todos los poemas (de Mandelstam) porque los papeles podían ser requisados y sus guardianes deshacerse de ellos en un momento de pánico.
Destrucción del pensamiento
Mandelstam decía siempre que en nuestro país no «fallaban» en las detenciones: no sólo destruían al hombre, sino también su pensamiento.
