Álbum de librerías incompleto, 30

interior de la librería Gwrizienn en Bécherel.

Interior de la librería Gwrizienn en Bécherel, Bretaña. Francia

Interior de la Librería Leakey's Bookshop and Café, en Inverness, Escocia.

Interior de la Librería Leakey’s Bookshop and Café, en Inverness, Escocia.

Publicado en Imágenes, Librerías | Etiquetado | Deja un comentario

La literatura es artificio

En los 60 hubo una generación de escritores, de la que formaron parte William Gass, Donald Barthelme y Robert Coover, que jugaban con esa idea de lo metaliterario. Yo crecí en esa época, consciente de que la literatura es artificio. Que nadie te está ofreciendo un ojo de la cerradura por el que mirar, sino que tú, como lector formas parte de una experiencia artística e intelectual cuando lees un libro. […]

El realismo no existe. La novela es artificio y hay muchas maneras de ser verosímil. Una historia crea la ilusión de realidad, pero es sólo eso, ilusión.

Richard FordRichard Ford

Publicado en El oficio de creador | Etiquetado , , | Deja un comentario

Mark Strand, sobre la poesía

Mark Strand 1[…] Los finales de los poemas, las últimas palabras concebidas para devolvernos a nuestro mundo con la ilusión momentánea de que no se ha sufrido ningún daño. […] Buena parte de lo que amamos de un poema, sea cual sea su tema, es que nos deja la sensación de renovación, de más vida. La vida, por otra parte, no nos prepara para nada, y nos deja sin lugar al que ir. Se detiene.

Mark Strand

Publicado en El oficio de lector | Etiquetado , | Deja un comentario

Una cita

Obama«Cuando reflexiono sobre mi papel de ciudadano, más allá del hecho de ser presidente, y sobre los conocimientos que puedo traer a esa posición de ciudadano, me doy cuenta de que las cosas más importantes que he aprendido en la vida provienen de las novelas. Tiene que ver con la empatía. Tiene que ver con la noción de que el mundo es complicado y está lleno de grises, pero que aún hay verdades que han de ser halladas, y que tenemos que esforzarnos en buscar. Y tiene que ver con la noción de que es posible conectar con algo o con alguien, por muy diferente que sea de nosotros».

Barack Obama (de un artículo de David Trueba, «Una cita», El País)

David TruebaLa reivindicación de la ficción como un territorio en el que completar la sensibilidad y la mirada desprejuiciada, donde desbaratar el nacionalismo patriotero y la incapacidad física de sentir empatía por el distinto, suena hoy a transgresión, casi a disidencia.

David Trueba, Una cita. El País

Publicado en El oficio de lector | Etiquetado , , | Deja un comentario

Sánchez Ferlosio: Pecios IV

(Lo detestable) Hay dos cosas que se hacen odiar ya desde el epíteto con que nos las encarecen: las de «honda raigambre» y las de «genuino sabor local».

(Panem et circenses) Llenando el lugar vacío de la impotencia, el hastío y el nihilismo, el deporte es desde siempre lo que más cabalmente cumple la función primaria de toda cultura como instrumento de control social.

(Tiempos) Pero ¿ha habido alguna vez «tiempos felices»?

(Días) Los días felices los pone allí el recuerdo. Por eso son tan tristes.

(Tertuliano) Las víctimas no pueden ser despojadas del derecho de ser eternamente premiadas con el goce de ver sufrir eternamente a sus verdugos en el fuego eterno.

(Un refrán sefardí) Nada expresa mejor la tradicional prevención del judaísmo contra la magia que aquel antiguo refrán sefardí: «Con dizir flama non se quema la boca». La afortunada figura nos amonesta contra cualquier tentación de atribuir  ningún poder a la palabra -que es lo que hace la magia verbal-, ni, por tanto, tampoco al pensamiento. La palabra dice, no hace; es, en su esencia, absolutamente profana, terrenal.

Sánchez Ferlosio. Campo de retamasRafael Sánchez Ferlosio. Campo de retamas

 

 

Publicado en Colección de textos literarios o no | Etiquetado | Deja un comentario

El personaje del Ruletista

Pero hay un lugar en el mundo donde lo imposible es posible, se trata de la ficción, es decir, la literatura. Allí las leyes del cálculo de probabilidades pueden ser infringidas, allí puede aparecer un hombre más poderoso que el azar. El Ruletista no podría vivir en el mundo, lo cual es en cierto modo una forma de decir que el mundo en el que él vivía era ficticio, que era literatura. No tengo ninguna duda, el Ruletista es un personaje y aquí no puedo evitar mostrarme exultante de alegría.

Porque los personajes no mueren jamás, viven siempre que su mundo es «leído».

Mircea CartarescuMircea Cartarescu

Publicado en El oficio de creador | Etiquetado , , | Deja un comentario

De Rilke, sobre Rilke

Día de otoño

Señor: es hora. Largo fue el verano. 
Pon tu sombra en los relojes solares, 
y suelta los vientos por las llanuras. 

Haz que sazonen los últimos frutos; 
concédeles dos días más del sur, 
úrgeles a su madurez y mete 
en el vino espeso el postrer dulzor. 

No hará casa el que ahora no la tiene, 
el que ahora está solo lo estará siempre, 
velará, leerá, escribirá largas cartas, 
y deambulará por las avenidas, 
inquieto como el rodar de las hojas.

Rilke 2Rainer Maria Rilke.

 

 

 

 

 

Rilke y los ángeles

En la hora de su nacimiento, Rilke recibe seis nombres de pila. Se dijera determinado a atender a un numeroso subjetivismo cuya consecuencia principal será la selecta poesía que compuso. Su difícil madre lo cría como  a una niña en sustitución de una hija fallecida prematuramente. De la feminidad inicial, Rilke pasa luego a la aspereza del adiestramiento militar. No resiste. El resultado será el hombre sensible que conocemos. Un hombre que veía ángeles y parece escapar a todas horas de sí mismo acogiéndose a visiones, prodigándose en lances amorosos, viajando sin descanso. No fue sólo poeta. Ejerció el relato y escribió una novela y una copiosa correspondencia de considerable relieve literario. Sus cartas revelan inquietud religiosa y admiración por Mussolini. Algunos conocimos su poesía por la traducción de Ferreiro Alemparte en Ediciones Rialp. Yo la leí más tarde en versión original y tampoco la entendí del todo.

Fernando AramburuFernando Aramburu

Publicado en Colección de textos literarios o no, Historia de la literatura | Etiquetado , , | Deja un comentario

Álbum de Bibliotecas en construcción, XXXVIII

Biblioteca George Peabody

Biblioteca George Peabody 1. EE.UU.

Biblioteca George Peabody, 2

Biblioteca George Peabody, 2. EE.UU.

Biblioteca George Peabody 3

Biblioteca George Peabody 3. EE.UU.

Biblioteca George Peabody 4

Biblioteca George Peabody, 4. EE.UU.

 

Publicado en Sin categoria | Etiquetado | Deja un comentario

¿De qué está hecha la escritura?

Martín Caparrós[…] Insisto en mi sorpresa cuando veo que mucha gente quiere escribir por regla de tres, sin leer, cosa que se nota muchísimo en la escritura. ¿De qué está hecha la escritura? De lo que uno leyó. Es como si uno quisiera aprender a tocar la guitarra sin haber escuchado música. No puede. Ya no es solo que uno quiera escribir: también es necesario para cualquier relato oral o audiovisual. Tienes que haber leído para saber cómo se estructura un relato.

Ya después está el tema de tomar ciertos tonos, ciertas formas, ciertas retóricas…

Martín Caparrós

 

Siri HustvedtNo creo que nadie pueda escribir si no lee. La lectura es la experiencia íntima que hace a los escritores. Yo soy una lectora apasionada. A menudo obsesiva y glotona. Imagino que incluso los libros que hemos olvidado conscientemente están latentes de alguna forma dentro de nosotros.

Siri Hustvedt

Publicado en El oficio de creador, El oficio de lector | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Lectura: «Medusa», de Ricardo Menéndez Salmón

Menéndez Salmón. MedusaLa nueva novela de Ricardo Menéndez Salmón. La historia de un hombre obsesionado por retratar la crueldad del siglo XX. Desde niño, a Prohaska le fascinan las imágenes. A ellas dedicará su vida, como cineasta, fotógrafo y pintor. Pero Prohaska es un artista muy singular, obsesionado con la desaparición y la invisibilidad, u n hombre paradójico del que no se conserva una sola imagen, pero que sin embargo parece haberlo visto todo. El eje central de su trabajo es la crueldad del siglo veinte, que se obstina en retratar en las mil y una formas que adopta, y ante las que su actitud plantea dos preguntas incómodas. La primera, si se puede vivir sin ideología; la segunda, si se puede mirar con impunidad. Medusa se pregunta por nuestra responsabilidad ante la Historia y por el poder (o la condena) que posee el arte para enfrentarse a ella. Si La ofensa era la historia de un hombre que decide dejar de mirar, Medusa es la historia de un hombre que decide mirar hasta el fi nal; si La luz es más antigua que el amor nos hablaba del aspecto consolador del arte, Medusa nos habla del carácter ambiguo, problemático y a menudo perverso de la experiencia estética.

Contraportada de Medusa, de Menéndez Salmón


Textos

Existe una paradoja profunda en Prohaska, el hombre que cultivó las tres cimas del icono —pintura, fotografía, cine— del siglo veinte, pero de quien no se conserva un solo retrato, una sola imagen de pasaporte, una sola huella en celuloide.

Un hombre que lo vio todo, pero a quien nadie logró ver.

[…]

El propio Prohaska narra ese descubrimiento años después, en una de sus habituales confidencias a Stelenski:

Conocí el sexo a los trece años, un mediodía de agosto, en las mismas playas en las que transcurrió mi infancia. Un lugar simbólico, sin duda. En mi casa nunca se había abordado con honestidad el tema, aunque soy consciente de que, durante un tiempo, mi hermano y yo convivimos con la pasión sexual de mi madre por Müller, algo así como la resurrección de una vieja llama, largo tiempo apagada. Quiero decir que nuestra casa era pequeña. Y que ciertos ruidos no se podían evitar. Aparte de eso, a mi padre no le dio tiempo a ejercer ningún magisterio al respecto, y mi madre, como educadora, satisfizo la mojigatería y la decencia que se le suponían. Resultado: un silencio blanco y deslumbrante. Y aunque algunos de mis compañeros en la escuela hablaban de ello sin tapujos, mencionando a sus padres, a sus hermanos mayores e incluso, en algún caso, a sí mismos, lo cierto es que cuando tuve mi iniciación sexual yo era algo así como una página sobre la que nada estaba escrito.

Ella era sueca. Había muchos suecos entonces en Alemania, dedicados a la pesca del arenque. Se llamaba Filipa y era muy bella. Incluso para un muchacho de trece años que nunca había visto una mujer desnuda. Yo la había conocido a principios del verano, y todo había resultado tan natural como respirar. De hecho, después me costó asumir que el sexo no fuera tan sencillo como Filipa me dio a entender. Ella ha sido la única mujer con la que el sexo no parecía un derecho ni un deber, sino sencillamente un suceso. Sé que es paradójico decir esto de una relación entre dos personas de trece años, pero cada vida es irreductible a nada que no sea ella misma.

En mi recuerdo, Filipa ha conservado siempre esa edad. Nunca he sabido qué fue de ella, si sobrevivió a la guerra y a la pesca del arenque. Pero ella me enseñó esa verdad que a menudo nos obstinamos en ignorar: que a menudo son las personas que pasan, y no las que permanecen, las que juegan un papel decisivo en nuestras vidas.

¿Por qué? Precisamente porque la vida no las gastó, porque su memoria, para lo bueno o para lo malo, permanece a salvo del paso del tiempo, que todo lo ensucia.

[…]

Creo que es el retrato más hermoso jamás pintado. Incluso mi ateísmo vacila ante él. No concibo que alguien pueda pasar ante esa figura sin detenerse. El rostro de Cristo es como una iglesia en la que el sufrimiento y la renuncia se hubieran desposado. Cada inteligencia, al mirarse en ese redentor, comprenderá cosas de las que nunca había oído hablar, pero que siempre había conocido: el miedo a la muerte, el castigo y la culpa, la fidelidad a una idea, la promesa de la belleza.

(Sobre el Cristo resucitado de Bramantino,)

[…]

Porque el mundo no se detiene. La rueda de la guerra conoce en 1942 un giro inesperado, decisivamente brutal, que una vez más convertirá a Prohaska en testigo de excepción, ojo ubicuo, presencia al otro lado de la lente. La llamada Conferencia de Wannsee, el 20 de enero, permite a los más feroces cachorros de Hitler bosquejar el plan de exterminio selectivo más radical de la historia de la humanidad, la Endlösung o Solución Final, enfocada al asesinato de todo miembro de la comunidad judía. […] La imaginación más sanguinaria palidece ante la prosa de los quince carniceros de la Endlösung, cuyos nombres, cima de la prosa de terror de todos los tiempos, merecen recordarse: Bühler, Joseph; Eichmann, Adolf; Freisler, Roland; Heydrich, Reinhard; Hofmann, Otto; Klopfer, Gerhard; Kritzinger, Friedrich; Lange, Rudolf; Leibbrandt, Georg; Luther, Martin; Meyer, Alfred; Müller, Heinrich; Neumann, Erich; Schöngarth, Eberhard; Stuckart, Wilhelm.

[…]

El 13 de julio de 1942, por mediación de un gendarme sin duda bondadoso, Irene Némirovsky, escritora rusa en lengua francesa y convertida al catolicismo aunque de origen judío, hace llegar a su marido, el banquero Michael Epstein, la penúltima carta que de ella conservamos. Camino de Pithiviers, campo de concentración francés desde el cual será deportada a Auschwitz, donde morirá, Némirovsky, con una entereza de ánimo trufada por cierta ironía, le hace llegar a su esposo tres peticiones: un segundo par de gafas (a lo que se ve olvida das en un portafolio), libros y mantequilla salada. Es imposible no detenerse con un estremecimiento ante esta triple demanda. A la luz de los acontecimientos posteriores, la carta de Némirovsky constituye uno de esos frutos ingenuos y al tiempo aterradores del individuo sometido al devenir de los hechos.

Menéndez SalmónRicardo Menéndez Salmón. 

Publicado en El oficio de lector, Lecturas recomendadas | Etiquetado | Deja un comentario