Loas literarias a un catálogo espectacular

an pasado quince años desde la publicación, también en Tusquets, de esas memorias colectivas y literarias de Juan Cruz Ruiz que tituló tan acertadamente Egos revueltos… Origen: Loas literarias a un catálogo espectacular – Zenda
Publicado en Reseña | Etiquetado | 1 comentario

Lectura: «Dientes Blancos». Zadie Smith

GABRIELA GONZÁLEZǁ Con Dientes blancos (2000), Zadie Smith entró por la puerta grande a la literatura. Una novela larga y ambiciosa, difícil de resumir, ya que hay tantos personajes y tantas histor…

Origen: Dientes Blancos – El viejo librero


  Textos

Archie Jones quería suicidarse porque Ophelia, su esposa, una italiana con ojos de color violeta y un poco de bigote, se había divorciado de él. Pero Archie no había empezado el año intoxicándose con ayuda de una manguera de aspiradora porque estuviera enamorado de su mujer, sino por haber vivido con ella tantos años sin estar enamorado. El matrimonio de Archie fue como compra: unos zapatos, llegar a casa y darte cuenta de que no te sirven. Él, para salvar las apariencias, los había soportado. Pero un día, al cabo de treinta años, los zapatos echaron a andar y lo dejaron. Se marchó. Treinta años.


La asistente social, que hasta en los días secos parecía un gato de angora mojado, movió la cabeza con expresión de asentimiento en su cara afilada.


Pobre Ryan Topps. Era una colección de características físicas desafortunadas. Muy flaco y muy alto, pelirrojo, pies planos y pecoso hasta el punto que tenía más pecas que piel lisa. Ryan se las daba de «mod». Llevaba trajes grises holgados y jerséis negros de cuello vuelto. Calzaba botas Chelsea cuando ya nadie las usaba. Mientras el resto del mundo descubría las excelencias del sintetizador, Ryan rendía culto a los pequeños hombres de las guitarras grandes: los Kinks, los Small Faces, los Who. Ryan Topps tenía una Vespa GS a la que sacaba brillo con un pañal de bebé dos veces al día y que guardaba en una especie de caparazón de plancha ondulada hecha a medida. Para Ryan una Vespa no era un simple medio de locomoción, sino una ideología, una familia, una amiga y una amante, un dechado de perfección mecánica de finales de los cuarenta.


El director de Glenard Oak parecía encontrarse en un estado de implosión permanente. La línea del nacimiento del pelo se había retirado como una marea definitiva; los ojos se le hundían en las órbitas y los labios como absorbidos por la boca. Prácticamente ya no tenía cuerpo, y con lo que le quedaba había hecho un paquete atado con brazos y piernas cruzadas.


¡Bien dicho, señora Bowden! ¡El derecho a ser peregrino! ¡El que no conoce la presunción y, no obstante, hereda la tierra! ¡El derecho a estar en lo cierto, enseña a los demás, ser justo en todo momento porque Dios ha dispuesto que lo sea, el derecho a ir a tierras ajenas y lugares lejanos y hablar a los ignorantes, seguro de que uno no dice más que la verdad. El derecho a tener razón siempre. Tan superior a los derechos que en otro tiempo estimaba él: el derecho a la libertad, libertad de expresión, libertad sexual, el derecho a fumar hierba, el derecho a ir de fiesta, el derecho a circular en moto a cien por hora por la autopista sin casco. Era mucho más que estos derechos lo que Ryan podía reivindicar. Él ejercitaba un derecho tan raro en esta colilla del siglo que prácticamente estaba obsoleto. El más fundamental de todos los derechos. ¡El derecho a ser el bueno!

Publicado en Colección de textos literarios o no | Deja un comentario

Tomaré lo mismo que ellos

Crónica de la presentación de la colección Dos tardes dirigida por Sergio del Molino para la editorial Alianza. Origen: Tomaré lo mismo que ellos – Zenda
Publicado en Actualidad literaria, De libros y bibliotecas | Etiquetado , , | Deja un comentario

El contagio de la escritura. Ángel González

La escritura es una especie de enfermedad contagios que los libros transmiten a quienes los frecuentan en exceso. Todos los lectores están expuestos a ese contagio, y en distinta medida todos sufren, aunque algunos lo desconozcan y otros, por prudencia o timidez, lo oculten. El lector químicamente puro no existe; en su interior hay siempre un escritor latente o agazapado que a veces despierta de su letargo y se abalanza sobre parientes y amigos creando en la mayoría de los casos (hay admirables excepciones) situaciones de pánico o de desolación. Cuanto más temprano sea el contacto con los libros, más graves y duraderas serán las consecuencias de ese virus incubado en el texto que son, unas veces por fortuna y otras por desgracia, casi siempre incurables. Exagero poco; creo que Kafka hablaba de la literatura como lepra.

Angel González

Publicado en El oficio de creador, El oficio de lector | Etiquetado | Deja un comentario

Sobre la persistencia de los raros

No es por un afán erudito ni por sofisticación, pero lo cierto es que autores calificados alguna vez como raros, aparecen con frecuencia en las páginas de esta revista. De hecho, al menos dos dossieres les han sido dedicados: el que titulamos Los raros —en el que se abordó aquel grupo conocido… Origen: Sobre la persistencia de los raros – Cuadernos Hispanoamericanos
Publicado en El oficio de creador, Historia de la literatura | Etiquetado , | 1 comentario

Las nueve vidas de una novela. Marianne Wiggins

Las nueve vidas de una novela:

1. Te visita. Inspiración.

2. Cobra forma en tu mente.

3. Adquiere personajes.

4. No te dejará en paz.

5. Te equivocas.

6. Te equivocas mejor.

7. Es una maldición.

8. Es una bendición.

9. Se marcha y vive entre desconocidos.

Marianne Wiggins
Publicado en El oficio de creador | Etiquetado | Deja un comentario

Una generación de escritores se rebela contra el lenguaje estándar y recupera la oralidad en su literatura

De izquierda a derecha y de arriba abajo: Andrea Abreu, David Uclés, Luis Mario, Aida González Rossi, Greta García y Claudia Muñiz.

Autores nacidos en los noventa han optado por los localismos de sus orígenes, ajenos a veces a la corrección gramatical estandarizada

Origen: Una generación de escritores se rebela contra el lenguaje estándar y recupera la oralidad en su literatura | Cultura | EL PAÍS

Publicado en Actualidad literaria, Literatura | Etiquetado , | Deja un comentario

La gran literatura es subversiva. Juan Carlos Botero

Publicado en Artículo, Opinión | Etiquetado | Deja un comentario

Hacer que el instante adquiera permanencia, Sylvia Plath

Ahora son casi las diez y la mañana sigue virgen, intacta. La sensación que debería levantarme cada vez más pronto para ir por delante del día, que hacia la una del mediodía ya está decidido. Anoch… Origen: Hacer que el instante adquiera permanencia, Sylvia Plath – Calle del Orco
Publicado en El oficio de creador, El oficio de lector | Etiquetado | Deja un comentario

Te amo, patria. Juan Gelman

Yo no me voy a avergonzar de mis tristezas, mis nostalgias.
Extraño la callecita donde mataron a mi perro, y yo lloré junto a su
muerte, y estoy pegado al empedrado con sangre donde mi perro se
murió, existo todavía a partir de eso, existo de eso, soy eso, a nadie
pediré permiso para tener nostalgia de eso.

¿Acaso soy otra cosa? Vinieron dictaduras militares, gobiernos
civiles y nuevas dictaduras militares, me quitaron los libros, el pan,
el hijo, desesperarona mi madre, me echaron del país, asesinaron a
mis hermanitos, a mis compañeros los torturaron, deshicieron, los
rompieron. Ninguno me sacó de la calle donde estoy llorando al lado
de mi perro. ;Qué dictadura militar podría hacerlo?¿Y qué militar
hijo de puta me sacará del gran amor de esos crepúsculos de mayo,
donde la ave del ser se balancea ante la noche?

No era perfecto mi país antes del golpe militar. Pero era mi
estar, las veces que temblé contra los muros del amor, las veces que
fui niño, perro, hombre, las veces que quise, me quisieron. Ningún
general le va a sacar nada de eso al país, a la tierrita que regué con
amor, poco o mucho, tierra que extraño y que me extraña, tierra que
nada militar podrá enturbiarme o en
turbiar.

Es justo que la extrañe. Porque siempre nos quisimos así: ella
pidiendo más de mí, yo de ella, dolidos ambos del dolor que el uno
al otro hacía, y fuertes del amor que nos tenemos.

Te amo, patria, y me amás. En ese amor quemamos imperfec-
ciones, vidas.

Juan Gelman
Publicado en Colección de textos literarios o no | Etiquetado | 1 comentario