F. Scott Fitzgerald y la irónica crueldad de la literatura: el fracaso de ‘El gran Gatsby’

Cuando F. Scott Fitzgerald (1896-1940) escribió El gran Gatsby lo hizo convencido de que esa obra iba a consagrarle como un gran autor. Sin embargo, se equivocó: fue un fracaso que pasó desapercibido y que lastró muchos de los sueños que en su juventud había abrigado. En el 125 aniversario de su nacimiento queremos recordar la trágica vida de este autor y su relación con esta gran obra, que hoy día se considera una de las más importantes del siglo XX

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Lectura: «A corazón abierto». Elvira Lindo

Elvira Lindo narra en esta novela la historia de un hombre y una mujer que vivieron una gran pasión, un amor feroz, agitado siempre por la presencia de los niños, de los cambios de domicilio, de la enfermedad y de unas personalidades que parecían conjurarse en contra de una vida serena. Se suele contar la vida de los padres desde la perspectiva familiar, filial, pero Elvira Lindo los convierte en personajes literarios para aproximarse a ellos con libertad, lucidez, humor y empatía. Una novela sorprendente a veces, emocionante siempre, en la que Elvira Lindo recuerda e inventa en la misma medida «porque contaba con tantas evidencias como misterios en torno a la historia de estos dos personajes de los que he acabado prendada, de tal manera que me ha costado desprenderme de este universo tan íntimo para entregarlo a cualquiera que desee sumergirse en él.»

Librotea


Textos

Tener una abuela es aconsejable. Tener dos, un exceso. Dos abuelas en acción pueden convertir a cualquier ser humano en un perfecto idiota. Yo sólo tuve una, la otra murió cuando mi madre era niña. Por desgracia, la que murió era la buena. O al menos de esa manera me hicieron recordarla toda mi infancia. La abuela buena se murió dejando tras de sí ocho huérfanos y un halo de santidad. Yo crecí creyendo ser la nieta de una santa, así que cuando rezaba pidiendo algo, porque si he rezado en mi vida he sabido siempre concentrarme en deseos muy concretos, en vez de dirigirme a la Virgen le hablaba a mi pobre abuelita muerta, la de la cara pepona, de la cual sólo había una foto tan antigua que a mí se me antojaba el retrato de una mujer de otro siglo. No me faltaba razón: por lo joven que murió, tuve una abuela santa y decimonónica.


Papá era un poco chulo. Era chulo. Sólo se había tenido a sí mismo en la vida hasta que llegó mamá, hasta que llegamos nosotros, y nos convertimos, todos, en una propiedad que le reafirmaba, que le hacía hombre. Su identidad éramos nosotros. Lo decía con frecuencia, hubiera querido tener ocho, nueve hijos, diez, como un batallón a sus órdenes, como un señor feudal, pero mamá no le pudo dar más. Nos contaba sus hazañas de niño indómito, que esquivaba a la carrera la mano implacable de su madre, que huyó de las palizas de una tía en Madrid a los nueve años, que acabó en un hospital inglés en Río Tinto a los doce por haberse caído por un terraplén huyendo de una cabra a la que estaba toreando. Presumía, fanfarrón, de su desobediencia, de haber fumado desde los doce años.


Al entrar la superiora me levanto de un salto y ella me dice que me vuelva a sentar, así que con otro salto eso es lo que hago. La madre Zaforteza, que así se llama, me dice que soy muy pequeña para el curso que me han asignado. Mis hermanos siempre dicen que no crezco por lo mimada que estoy, pero hasta ahora nunca se había dado el caso de que me lo soltaran las propias maestras, así, tan a la cara, y menos aún las monjas, aunque yo hasta esta mañana no había conocido a ninguna en la realidad, solo a través de mi hermana, que me cuenta por las noches lo malísimas que fueron con ella. Si yo conociera ese insulto diría que las monjas son unas hijas de puta porque le han amargado bastante la vida a mi pobre hermana, pero aún me falta mucho vocabulario para llamar a las cosas por su nombre.


Ella, mi madre, es dócil, como no podría ser de otra manera estando con él, sus rasgos son finos, armoniosos. Cuando está seria parece una criatura asustada; cuando sonríe, lo hace de manera tan entregada, enseñando una dentadura preciosa, que hay un despliegue de dulzura al que es difícil no rendirse. Esos dos gestos suyos tan opuestos, la timidez y la entrega, lo cautivaron desde que la conoció en el patio del cuartel de la Guardia Civil de Málaga, donde ella había ido para ayudar a su hermana, la mujer del capitán, en la crianza de sus niños. Mi padre veía sonreír a aquella chica, quedarse seria de pronto como si escondiera una pena, hablar con el acento limpio de ese enclave prodigioso que él más tarde haría suyo y pensaba, la quiero ya, y decía: cásate conmigo mañana. Cuando ella se volvió al pueblo, a él le entraron las prisas, los miedos, pidió su mano por carta al padre, y al cabo de dos meses viajó por primera al pueblo para casarse.

Elvira Lindo
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Entrevista con Manuel Vilas

Manuel Vilas: “He negociado un buen pacto con la vida”

Se escribe como se vive y Vilas confirma el enunciado. Luminoso a más no poder, Vilas nos cuenta en pandemia. Nos deletrea enloquecidos y enamorados.

Origen: Manuel Vilas: “He negociado un buen pacto con la vida” – Zenda

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Don DeLillo y sus personajes

¿Cómo se relaciona con sus personajes?

—Hago lo que puedo por intentar entenderlos, y creo que hay un momento de la fase de su desarrollo en que empiezan a hablarme, de modo que por fin consigo entenderlos y me resulta más fácil verlos, sentir cómo son, qué es lo que piensan, qué es lo que dicen. Los escucho, oigo lo que dicen, eso es tan importante como intentar modelarlos. Son ellos quienes me explican cómo son. Llega un momento en que el personaje empieza a hablar y yo apenas soy consciente de que le hago decir cosas.

Don DeLillo

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El fin del surrealismo. Luis Buñuel

Breton podía dar una importancia desmesurada a detalles que a otro se le hubieran escapado. Después de que visitara a Trotski en México, le pregunté que impresión había causado el personaje y me co…

Origen: El fin del surrealismo, Luis Buñuel – Calle del Orco

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Lo queremos todo de ti. Ali Smith

No nos malinterpretes.
Queremos lo mejor para ti. Queremos que el mundo sea un lugar más conectado. Queremos que sientas que el mundo es tuyo. Queremos que veas el mundo a través de nosotros. Queremos que seas tú mismo. Queremos que te sientas un poco menos solo. Queremos que encuentres a otras personas como tú.
Queremos que sepas que somos tu mejor fuente de conocimiento en el mundo. Queremos saberlo todo sobre ti. Queremos saber todos los sitios adonde vas. Queremos saber dónde estás ahora mismo. Queremos que publiques imágenes de lo que ves para que siempre recuerdes ese momento especial. Queremos que ahora mismo eches un vistazo a lo que publicaste hace diez años. ¡Feliz aniversario! Queremos recordarte regularmente los momentos especiales de tu pasado. Queremos mostrarte lo que tus amigos publicaban hace diez años. Queremos que documentes tu vida porque tu vida es muy importante. Queremos que sepas cuán importante eres en el mundo. Queremos que sepas cuánto significas para nosotros. Queremos que sepas que estamos muy interesados en lo que te importa. Queremos que sepas que a nosotros también nos importa.
Queremos contar cada paso que das. Queremos ayudarte a que estés fuerte y en forma. Queremos saber qué es lo que te acelera el pulso. Queremos que nos envíes una muestra de tu ADN y una suma de dinero para que podamos ayudarte a averiguar quién eres, quién es tu familia y tu procedencia en la historia, y solo lo queremos por razones totalmente legítimas, para ofrecerte un servicio útil.
Queremos que seas todo lo que puedes ser: amigo, en una relación, sin pareja y en una relación complicada. Queremos saber qué compras. Queremos saber qué música escuchas con tus auriculares. Queremos saber cómo vistes. Queremos ofrecerte publicidad hecha a medida para ti. Queremos que eso te parezca bien. Queremos que descubras más cosas de ti. Queremos que hagas nuestro gracioso test de personalidad para averiguar qué clase de persona eres y a quién votarás en las elecciones. Queremos categorizarte con precisión y recabar así información útil para divertidos proyectos propios y ajenos.
Queremos estar ahí, en tu sala. Queremos ayudarte a resolver problemillas cotidianos como dónde comer, dónde alojarte en vacaciones, dónde proyectan una película y a qué horas, dónde se lo están pasando en grande muchas personas cerca de ti. Queremos ayudarte con la tarea de comprar en línea: comida para gatos, artículos de jardinería, cosas para tus hijos. Queremos ayudarte con los conocimientos generales de tus hijos.
Queremos que nos consideres parte de tu familia. Nos interesa todo lo que dices. Queremos oír lo que dices cada vez que miras una pantalla. Queremos verte a través de esa pantalla mientras miras algo que no tiene nada que ver con nosotros. Queremos saber qué os decís en cada habitación de vuestra casa. Queremos conocer tus horarios y a qué te dedicas tanto si navegas por la red como si no, y en qué te gastas el dinero.
Queremos que los teléfonos que te vendemos funcionen más lentamente y peor que los modelos anteriores, para que quieras comprarte un modelo nuevo cuanto antes.
Queremos contratar a personas que ataquen a cualquier poderoso que haga comentarios sobre nosotros que no nos gusten, aunque sean verdad. Queremos que nuestros empleados negros e hispanos se sientan algo menos importantes, menos protegidos y menos capaces de ascender en la jerarquía de la empresa que los blancos, aunque sí queremos sus útiles comentarios a la hora de recabar información sobre sus etnias.
Queremos defender la libertad de expresión, sobre todo la de los blancos ricos y poderosos. Queremos ayudar a millones de personas para que lean las publicaciones de los troles. Queremos colaborar con la propaganda de los Gobiernos, ayudar a distorsionar las elecciones y no pararles los pies a quienes organizan y fomentan la limpieza ética, todo ello útiles efectos colaterales de acompañarte las veinticuatro horas del día.
Queremos que sepas cuánto nos importa tu cara. Queremos que tu cara y las caras de todos los que fotografías y las caras de todos tus amigos y las caras que han fotografiado tus amigos queden registradas en nuestros sitios web para nuestras simpáticas investigaciones y bases de datos.
Queremos que sepas que velamos por tu seguridad. Queremos que sepas que respetamos y protegemos tu privacidad. Queremos que sepas que la intimidad es un derecho humano y una libertad civil, sobre todo si puedes pagártela. Queremos asegurarte que tú tienes el control. Queremos que sepas que controlas lo que cualquiera puede ver de tu información. Queremos que sepas que tienes un acceso absoluto a tu información: tú y cualquiera que te espíe.
Queremos narrar tu vida. Queremos ser tu libro. Queremos ser la única conexión importante. Queremos que te resulte inconveniente no utilizarnos. Queremos que nos mires y que en cuanto dejes de mirarnos sientas la necesidad de mirarnos de nuevo. Queremos que no nos asocies con linchamientos, cazas de brujas ni purgas a menos que sean tus linchamientos, tus cazas de bruzas y tus purgas.
Queremos tu pasado y tu presente porque también queremos tu futuro.
Lo queremos todo de ti.

Ali Smith

(De su libro «Primavera»)

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Cuaderno de poemas. «Desaparecidos». Andrés Caicedo

Se desaparece también en el amor
con las manos empapadas de letras,
Con los paisajes grabados en las alegrías pasadas
Con las palabras no dichas y los labios sedientos
Con la lengua seca, llorando.
Cayendo en el olvido, empolvados en imágenes inéditas
también en ellas perdidos.

En la sonrisa que no se recuerda
en tu cara que se borra y desaparece en el tiempo
en el “buenos días” y el “buenas noches”
en el “hola” de la tarde y en el café que nunca tomamos
.

En el recuerdo que ya no recuerda nada
con los anhelos en blanco y los sueños incumplidos
En el tiempo que nunca alcanza.
Desaparecido cada día de sí mismo
como diluido en lo que nunca existe…

Andrés Caicedo


(A través de «Las cuatro esquinas, una intersección literaria»)

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Ventana a YouTube. Roberto Bolaño – Off the Record

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La semana vista en diez novedades. Librería «Letras corsarias»

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Álbum de librerías incompleto 181

Librería, París. Francia

Librería Casa Usher, Barcelona
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