Escribir es tantas veces recordar lo que nunca existió. ¿Cómo lograré saber lo que ni siquiera sé? así: como si lo recordara. Con un esfuerzo de memoria, como si yo nunca hubiera nacido. Nunca nací, nunca viví: pero recuerdo, y el recuerdo es en carne viva.
Querido León Ostrov, gracias, como siempre, por sus palabras. Cuanto a las que mencionan la posibilidad de un nuevo psicoanálisis, aún no, aún no puedo, aún no quiero, y aunque lo quisiera, alguien…
P.: Planifica la estructura de una novela antes de empezar, con bloques y capítulos que luego va completando?
R.: No, voy escribiendo capítulo a capítulo, abriéndome camino a medida que avanzo. Cuando empiezo una novela tengo una idea difusa de lo que va a ocurrir, una idea general, y la narración se va desarrollando con cada página que escribo. A veces -me ha ocurrido más de una vez- cuando ya llevo mucho escrito, me doy cuenta de que la cosa no funciona y tengo que desecharlo todo. Me gusta terminar un capítulo antes de empezar con el siguiente. Pero nunca sé que va a ocurrir exactamente en un capítulo hasta que le doy la forma definitiva. Las ideas me van llegando con cuentagotas y, cuando hay goteo, tengo que aprovechar el tiempo para transformar las ideas en algo coherente.
P.: Y ese proceso ¿es placentero o doloroso?
R.: No, no es doloroso, pero es un trabajo arduo. Escribir es una actividad muy absorbente ya veces agotadora. Aunque siempre me he considerado muy afortunado de poderme ganar la vida con algo que disfruto haciendo. Muy pocos pueden decir eso.
Aldous Huxley
Entrevista con Aldous Huxley (“The Paris Review”. 1953-1983)
Y el hombre justo acompañó al luminoso agente de Dios por una montaña negra, siguiendo su huella, mientras una voz incansable acosaba a la mujer: —No es demasiado tarde, aun puedes mirar hacia atrás.
Hacia las torres rojas de tu Sodoma nativa, al patio donde una vez cantaste, al pabellón para hilar, a las ventanas de la enorme casa donde la descendencia santificó tu lecho conyugal.
Una sola mirada: súbita punzada de dolor en sus ojos, antes de poder emitir cualquier sonido. Su cuerpo se derritió en sal transparente y sus ligeras piernas claváronse en la tierra.
¿Quién penará por esta mujer? ¿No le resulta de sobra insignificante a nuestra incumbencia? Incluso así, nunca la negaré en mi corazón, ella que murió porque eligió volverse.
Miguel Hernández, el más triste de todos los poetas, el más corazonado, que nació con mala luna. ME SOBRA EL CORAZÓN…cuando a la Depresión se le llamaba Melancolía.
Mi salvación consiste en crear cuentos, poemas, novelas, a partir de mi experiencia: eso explica, o mejor, esa es la razón de que sea bueno que haya sufrido y haya estado en los infiernos, aunque no en todos.
La escritora Joan Chase, en 1984. Cortesía de la editorial Firmamento.
La obra de Joan Chase, reeditada ahora, muestra a un grupo de luchadoras atrapadas por su condición femenina en una granja pero dueñas de una vitalidad invencible
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)