El escritor sureño que amaba los caballos, el tabaco de Virginia y el burbon escribe como el que se desangra y logrando mostrar que en el origen de todo solo hay oscuridad y anarquía
La belleza literaria es el resultado de una actitud ética y una disciplina moral. Todavía circula el mezquino argumento que favorece los elementos retóricos del poema, como si la obra no fuese el resultado de una experiencia internamente ética.
Si los dioses mueren de risa, es que la risa misma es, sin duda, el movimiento de lo divino, pero sucede que es también el espacio mismo de morir —morir y reír, reír
Lea lo menos posible cosas estético-críticas: son opiniones partidistas empedernidas que se han vuelto absurdas a fuerza de inanimado endurecimiento, o hábiles juegos de palabras con los que hoy se…
Cuando yo empiezo a escribir no creo en la inspiración, jamás he creído en la inspiración, el asunto de escribir es un asunto de trabajo; ponerse a escribir a ver qué sale y llenar páginas, para que de pronto aparezca una palabra que nos dé la clave de lo que hay que hacer, de lo que va hacer aquello. A veces resulta que escribo cinco, seis o diez páginas y no aparece el personaje que yo quería que apareciera, aquel personaje vivo que tiene que moverse por si mismo. De pronto, aparece, surge, uno lo va siguiendo, uno va tras él. En la medida que el personaje adquiere vida, uno puede, por caminos que uno desconoce pero que, estando vivo, conducen a uno a una realidad o a la irrealidad, si se quiere. Al mismo tiempo, se logra crear lo que se puede decir, lo que, al final, parece que sucedió, Entonces, creo yo que en esta cuestión de la creación es fundamental pensar qué sabe uno, qué mentiras va a decir; pensar que si uno entra en la verdad, en la realidad de las cosas conocidas, en lo que uno ha visto o ha oído está haciendo historia, reportaje. […] sabemos que no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte. No hay más, no hay más temas, así es que para captar su desarrollo normal, hay que saber cómo tratarlos, que forma darles; no repetir lo que han dicho otros. Entonces el tratamiento que se le da a un cuento nos lleva, aunque el tema se haya tratado infinitamente, a decir las cosas de otro modo; estamos contando lo mismo que han contado desde Virgilio hasta no se quién más, los chinos o quien sea. Más hay que buscar el fundamento la forma de tratar el tema, y creo dentro de la creación literaria, la forma —la llaman la forma literaria — es la que rige, la que provoca que una historia tenga interés y llame la atención a los demás.
Por alto y radiante que sea el deseo no puede tocar el cuello del sol. La realidad es la flor más marchita en el jardín de las palabras. Realidad: sueño que no visita ni hace amistad más que con los párpados durmientes. A veces el cuerpo parece un árbol cuyo más bello fruto, el sueño, no se puede recoger. No hay diálogo entre el fuego y el agua: un abrazo hasta extinguirse. La realidad en la que se han convertido los caminos de la derrota es la única que conduce a los caminos de la libertad. El olvido tiene una guitarra en la que el recuerdo toca sus calladas tristezas.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)