¿Qué es lo que pido?. Literatura. Literatura, mi pan y mi vino.
Anaïs Nin.
De las peores aberraciones del intelecto y de una conjugación de los maestros más groseros, como una rosa nacida en la basura, surge trémula pero incontaminada y triunfal, la vocación literaria.
Adolfo Bioy Casares
Cada vez iré sintiendo menos y recordando más.
Julio Cortázar
Al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de globalización.
En los últimos años de su vida, Tolstói lideró un movimiento pacifista que buscaba la dignidad humana, en especial de los campesinos rusos.
Impulsado por su editor, Vladímir Chertkov, redactó un testamento legando su patrimonio y los derechos de su obra «al pueblo ruso”. ¡Eso sí, bajo la administración del propio Chertkov!
Esta decisión molestó sobremanera a su esposa, la condesa Sofía Andréyevna, lo que deterioró su matrimonio y le generó a Tolstói un gran conflicto interior. Es así que una noche, con 82 años, el escritor abandonó su casa sin decirle a nadie.
La noticia de su huida se divulgó rápidamente y los periodistas se lanzaron en su búsqueda. A su vez, tras lo sucedido la condesa Sofía intentó suicidarse, hecho al que la prensa también dio gran cobertura.
Dos días después, fue el periodista Orlov, quien dio con Tolstói en la estación de Astápovo. El escritor volaba de fiebre, por lo que el periodista junto con el médico lo persuadieron de quedarse allí y avisaron a su familia. Primero llegaron Chertkov y Alexandra, una hija de Tolstói, y luego la condesa Sofía, a quien no le dejaron ver a Tolstói hasta que estuvo de sedado.
En noviembre de 1910, tras la despedida de su esposa, el autor moría de neumonia en la estación de trenes de Astápovo.
Un texto, un cuadro, una pieza musical requieren silencio, concentración, dedicación. Sólo las ‘bellezas fáciles’, aquellas que no dejan huella, pueden consumarse en medio del ruido y de la distracción.
La sensibilidad le es indispensable al hombre, pero se vuelve temible en cuanto se le considera un valor, un criterio de verdad, la justificación de un comportamiento. Los sentimientos nacionales m…
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)