En Stevenson nuestras fantasías son nuestras auténticas aventuras, G.K. Chesterton

Había, en verdad, en el voraz universalismo del alma de Stevenson, un auténtico amor por los objetos inanimados como no se ha conocido desde que San Francisco hablara de su hermano sol y de su herm…

Origen: En Stevenson nuestras fantasías son nuestras auténticas aventuras, G.K. Chesterton – Calle del Orco

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El escritor que hay en mí. Julio Ramón Ribeyro

La única manera de comunicarme con el escritor que hay en mí es a través de la libación solitaria. Al cabo de unas copas, él emerge. Y escucho su voz, una voz un poco monocorde, pero continua, por momentos imperiosa. Yo la registro y trato de retenerla hasta que se va volviendo cada vez más borrosa, desordenada, y termina por desaparecer cuando yo mismo me ahogo en un mar de náuseas, de tabaco y de bruma. ¡Pobre doble mío, a qué pozo terrible lo he relegado, que sólo puedo tan esporádicamente, y a costa de tanto mal, entreverlo! Hundido en mí como una semilla muerta, quizás recuerde las épocas felices en que cohabitábamos, más aún, en que éramos el mismo y no había distancias que salvar ni vino que beber para tenerlo constantemente presente.
Julio Ramón Ribeyro

(A través de Isaias Garde)

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Cuaderno de poemas. «Zamira ama los labos». Antonio Colinas

ZAMIRA AMA LOS LOBOS
 
Zamira ama los lobos.
Yo quisiera ir con ella a buscarlos
a las tierras más altas,
donde los robledales rojos de Sotillo
han perdido sus hojas en las fuentes,
allá donde los caballos
beben el agua helada de los caballos
y se espera la nieve como una bendición.

 
Tú y yo estamos en este hospital
esperando a la muerte.
No la muerte tuya ni la muerte mía,
sino la de aquellos que nos dieron la vida.
Y éstos ¿a quiénes pasarán
cuando mueran sus muertes?
Tú y yo esperando el final,
el vacío del límite,
mientras la vida tiembla y brilla entre nosotros
como un cuchillo inocente.
Y es que, esperando la muerte de los otros,
esperamos, un poco, la muerte nuestra.

 
Quizá por ello Zamira ama los lobos.
Quizá, por ello, yo deseo también
salir a buscarlos con ella este mes de diciembre,
a los páramos altos,
a los prados remotos.
Y podríamos ver los espinos,
y las brasas de sangre del sol
en mimbrales morados.
Puesta ya en nuestros ojos
la venda de la nieve,
que no pensemos más, que ya no nos deslumbre
el acre resplandor de los quirófanos.

 
Zamira ama los lobos,
quiere escapar del laberinto de piedra y cristal
del dolor.
Zamira: partamos y no regresemos.

Antonio Colinas

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Ventana a YouTube. Koko Taylor. ‘Voodoo Woman’

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Vídeo. Abbas Kiarostami

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Álbum de Bibliotecas en construcción. CCXLXXXVIII

Biblioteca Peabody en Baltimore

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‘El amor de los hombres solitarios’, de Victor Heringer: adiós a una voz lírica, inteligente y personal

Retrato promocional del autor Victor Heringer. SEXTO PISO

La segunda novela del brasileño, fallecido en 2018 a los 29 años, es un tratado sobre el odio y la ternura, una novela de aprendizaje con tintes ‘noir’ durante la dictadura militar

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El Vieco cortaziano CVIII

Sé que un día llegué a París, sé que estuve un tiempo viviendo de prestado, haciendo lo que otros hacen y viendo los que otros ven. sé que salías de un café de la rue du Cherche-Midi y que nos hablamos. Esa tarde todo anduvo mal, porque mis costumbres argentinas me prohibían cruzar continuamente de una vereda a la otra para mirar las cosas más insignificantes en las vitrinas apenas iluminadas de unas calles que ya ni recuerdo. Entonces te seguía de mala gana, encontrándote petulante y malcriada, hasta que te cansaste de no estar cansada y nos metimos en un café del Boul’Mich’ y de golpe, entre dos medialunas, me contaste un gran pedazo de tu vida.

Rayuela

Julio Cortázar
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Recopilación de textos fotografiados. Shakespeare

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Reflexiones. Chantal Maillard

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