La reseña es un género literario en sí mismo. De ahí que no sea tan infrecuente que un crítico compile todas las piezas periodísticas dedicadas a analizar la obra de otros autores y las publique bajo un mismo título. Eso es precisamente lo que ha hecho Gema Monlleó con las “criaturas” que ha ido publicado a lo largo de los dos últimos años en diversos medios de naturaleza cultural.
Gema Monlleó apunta en Zenda algunas de las claves de la escritura de su obra ‘Criaturas galvánicas’, publicada por Franz.
El viaje de la literatura, como el de Ulises, no tiene retorno. Y esto es aplicable no sólo al escritor sino a cualquier lector verdadero. Además, desde Heráclito ya sabemos que ningún viaje, sea éste del orden que sea, incluso los viajes inmóviles, no tienen retorno: cuando uno abre los ojos todo ha cambiado, todo sigue desplazándose.
La forma de acercarnos más a la mente de otro individuo es a través de la lectura. La lectura es el escenario mental donde se ve con mayor claridad los diferentes estilos de pensamiento, el duro y el blando, así como las ideas generadas a partir de ellos. Tenemos acceso al narrador interno de un desconocido. Después de todo, leer es una forma de vivir dentro de las palabras de otra persona.
Siri Hustvedt
(La mujer temblorosa o la historia de mis nervios (2010))
Alberto Torres Blandina, la pasada semana en Valencia.MÒNICA TORRES
Todo empezó con el primer beso. Una pregunta sencilla sobre esa experiencia fue el germen de Tierra, una novela singular, ambiciosa, descomunal, que recorre un centenar de países entre 1961 y 2019 a través de los testimonios íntimos de otros
Yo he tenido muchos profesores de literatura. Pero he tenido solamente un maestro. Y ese maestro fue mi padre. Me acuerdo que un día me dijo: «Tú sabes que hay un escritor que es mejor que Dumas, y que se llama Balzac. Y hay un escritor que es mejor que Balzac, y que se llama Flaubert. Y un escritor mejor que Flaubert, y que se llama Stendhal. Y un escritor mejor que Sthendal, y que se llama Proust.» De este modo abría para mí un panorama de lecturas verdaderamente ilimitado. Esta yo creo que fue una de las circunstancias principales que forjó y fomentó mi vocación de escritor.
La peste fue el primer libro que leí con conciencia, digamos, literaria. Tengo muy clara la escena. Porque íbamos caminando por la calle y enfrente había un muro, y tengo esa imagen muy nítida porq…
P.: Si me permite centrarme ahora en su obra, me gustaría preguntarle por algo que dijo usted en cierta ocasión, concretamente que a usted le imponía mucho empezar a escribir relatos.
R.: Sí, me imponía mucho porque, cuando era joven, me consideraba un poeta y me decía: «Si escribo un relato, todo el mundo se dará cuenta de que soy un advenedizo, de que estoy penetrando en territorio prohibido». Entonces sufrí un accidente. Aún tengo la cicatriz, tóqueme la cabeza aquí y podrá comprobarlo. ¿Nota todas esas protuberancias, esos bultos? Pasé quince días en un hospital. Tenía pesadillas y no podía dormir: padecía de insomnio. Después me dijeron que había estado a punto de morir y que había sido extraordinario que la operación saliera bien. Empecé a temer por mi salud mental. Me dije: «Tal vez no pueda volver a escribir». Si hubiera sido así, mi vida habría estado prácticamente acabada, porque la literatura es muy importante para mí, y no porque crea que lo que yo escribo sea especialmente bueno, sino porque sé que no puedo vivir sin escribir. Si no escribo, siento una especie de remordimiento, ésa es la verdad. Entonces me dije que debía probar a escribir un artículo o un poema. Sin embargo, pensé: «He escrito cientos de artículos y poemas. Si no lo consigo, sabré definitivamente que estoy acabado, que todo ha terminado para mí». Así que preferí probar algo que nunca antes hubiera intentado: si no salía bien, no habría de qué extrañarse, pues, al fin y al cabo, no tenía ninguna otra razón para empezar a escribir relatos breves. Me serviría para prepararme para el golpe devastador y definitivo: saber que había llegado el final, Escribí un relato que, si mal no recuerdo, se titulaba «Hombre de la esquina rosada», (parece que fue “Pierre Menard, autor del Quijote) y a todo el mundo le encantó. Sentí un enorme alivio. De no haber sido por aquel golpe que me había dado en la cabeza, tal vez nunca habría escrito relatos breves.
Jorge Luis Borges
Entrevista con Jorge Luis Borges (“The Paris Review”. 1953-1983)
Si pregunto a los hombres qué es aquel cuerpo inmenso que vibra al otro lado de los bosques, me contestan: «el mar». Si te pregunto qué es el mar, me dices: «un animal de lluvia que sin tregua recorre la distancia infinita que de sí mismo le separa». Quieres ponerme a prueba, pretendes confundirme. Sé que aquel cuerpo inmenso eres tú cuando sales del bosque y arrojas tu saliva sobre el mundo.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)