La página en blanco. John Urdike


En la página en blanco hay una libertad absoluta, de manera que usémosla. Desde el principio he recelado de lo falso, de lo automático. He intentado no imponer la visión que tengo de la vida como algo ambiguo y con muchas capas, a fuerza de mantener cierta idea de transacción o pacto entre el lector ideal y yo. La ferocidad doméstica en el seno de la clase media, el sexo y la muerte como enigmas para el animal pensante, la existencia social como sacrifhcio, los placeres y recompensas inesperados, la corrupción como modalidad de la evolución… son algunos de los temas. He intentado alcanzar la objetividad por medio del formato de la narración. Mi obra no es pontificación sino meditación, por eso las entrevistas como ésta me parecen una simple infatuación impuesta, pura pose. No pienso en mis libros como sermones ni proyectiles en una guerra de ideas, sino como objetos provistos de formas y texturas distintas, y del misterio de todo lo que existe. Lo primero que pensé sobre el arte, de niño, fue que el artista trae algo al mundo que no existía antes, y que lo trae sin destruir nada. Una especie de refutación de la conservación de la materia. Y ésa me sigue pareciendo su magia central, su núcleo de placer.


John Urdike


Entrevista con John Urdike (“The Paris Review”. 1953-1983)

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