HERENCIA
I
Pertenezco
a este pedazo de la tierra.
Reconozco como míos
el aire
que fue de mi infancia,
los relatos de mis padres
jóvenes y eternos,
cuando su vista levantó
de estos valles
donde abreva el deseo.
II
Yo soy aquélla en la fotografía,
de pie,
entre el miedo y el deslumbramiento.
Le he sido fiel a su memoria
a cuanto sus ojos recuerdan
de aquel cielo,
al lomo
de los caballos relucientes.
Pero vuelve el recuerdo
de aquella ocasión en que quise sustraerme,
y no hallé lugar que me resguardara
de mis despóticos fantasmas coloniales.
Así me hundo en esa putrefacción cálida,
mientras manos que son de nadie me arrancan del cuerpo.

Yolanda Pantin