El oficio de lector. David Foster Wallace

No soy muy curioso acerca de las vidas o personalidades de otros escritores. Cuanto más me gusta la obra de alguien, menos quiero que el conocimiento personal contamine mi experiencia de lectura. He conocido brevemente a algunos de los escritores estadounidenses que admiro —a Cormac McCarthy, por ejemplo, y a Don DeLillo, y a Annie Dillard— y todos ellos me parecen personas excelentes y agradables. Aunque descubrí que no quería «charlar» con ellos. De hecho, ni siquiera me gustaba oírlos hablar. En sus libros, cada uno de estos escritores tiene para mí una «voz» bastante característica, una especie de sonido sobre el papel, que no tiene nada que ver con sus laringes o nasalidad o timbres verdaderos. No quiero estar oyendo sus voces «reales» en mi cabeza cuando leo. No estoy seguro de estar explicándome bien, pero esa es la verdad. Por otro lado, hay algunos escritores que mantienen correspondencia conmigo, y esto lo disfruto bastante. Porque la consciencia en las cartas se parece mucho a la consciencia que admiro en la obra. Espero que esto responda al menos parcialmente a tu pregunta.

David Foster Wallace

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