1- No existe el estilo fijo
Cada libro tiene su propia música. La forma depende de la historia, no de un sello personal inamovible.
2- Escribir sin ego
Aceptar la incertidumbre y la posibilidad del fracaso como parte del proceso creativo.
3- Olvidarse de los estudios literarios
La técnica excesiva puede bloquear. Hay que dejar espacio para la espontaneidad y la inspiración súbita.
4- No obsesionarse con la “identidad” de los personajes
Las personas cambian. Lo importante es retratar cómo se mueven en el espectro de experiencias y contradicciones.
5- Vagabundear
Alternar confinamiento y movimiento. La escritura también es un viaje mental que florece en la quietud.
6- Citar a otros
Reconocer las voces que nos han formado. Escribir es un diálogo con quienes hemos leído.
7- La máxima
Todo viene de dentro y sale fuera. Nunca al contrario. El material mismo encontrará su forma a medida que lo trabajes.

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